El barrio Santa Rosa, localizado al suroriente de Valledupar, aparentemente debía ser seguro por su cercanías al Comando de la Policía y porque gran parte de la comunidad son pensionados de esa institución, pero en el fondo, está rodeado de maleantes que desde otros sectores de Valledupar llegan a cometer sus fechorías, aprovechando la oscuridad, por cuanto las pantallas del alumbrado público, están fuera de servicio y los encargados del mantenimiento, no se han acercado a repararlas.
Sus habitantes denunciaron la presencia permanente de personas extraña que están armadas y abordo de motocicletas deambulan por el sector en busca de sus posibles víctimas aprovechando además el descuido de sus residentes al interior de sus vivienda, para proceder a cometer los atracos bajo la mirada atónita, indiferente e indefensión de sus vecinos, quienes solo pueden observar sin reaccionar por temor a ser blanco de la violencia.






