Argumentando que la Administración Municipal les está violando el derecho al trabajo, un grupo de vendedores del Balneario Hurtado le solicitan al alcalde Fredys Socarrás Reales que reconsidere la medida de restringir las ventas de comida.
La inconformidad de esta población obedece a que la Oficina de Espacio Público de la Secretaría de Gobierno Municipal recogió sillas y anafes de los comercializadores informales de sancocho, carne asada, entre otras preparaciones culinarias, que realizaban a un costado del río Guatapurí.
De acuerdo al presidente de los vendedores del balneario Hurtado, Abraham Hormaza, quedaron cesantes nueve vendedores (madres cabezas de hogar y adultos mayores), porque la orden de las autoridades fue preparar los alimentos en los kioscos cercanos o que los trajeran listos de las casas.






