Como en una especie de ‘prisión’ deben permanecer los estudiantes de la Institución Educativa Técnica Milciades Cantillo Costa y, no precisamente, por ser autores de flagelos, sino por ser víctimas de los delincuentes que los atacan de manera constante por hurtos a mano armada, insultos, ventas y consumo de sustancias alucinógenas dentro de la institución.
Hecho al que se le adicionan las llamadas amenazantes a docentes y el robo de las herramientas del centro educativo, así como también la presencia de un hombre depravado, que se toca en sus partes íntimas al frente de las aulas de clases del nivel primaria y el intento de acceso carnal a una menor que fue atracada.
Estos acontecimientos llevaron a las directivas y a alumnos a crear estrategias de protección, entre esas permanecer encerrados en una circunferencia de no más de 300 metros cuadrados en un terreno de gran amplitud, en donde, pese a tener un coliseo y varias canchas, dos cafeterías y un gran terreno para merendar, todas estas actividades las deben hacer puertas adentro para evitar ser víctimas de acciones vandálicas.






