Sin alcantarillado, agua y luz se encuentran los habitantes de Chiriquí Norte (quienes compraron predios al gobierno desde hace cuatro años), que le reclaman a la Administración Municipal ser beneficiados con los servicios que gozan los demás ciudadanos de Valledupar.
Ellos realizan sus necesidades en pozas sépticas, las cuales no resisten más su uso, por lo que la comunidad en un esfuerzo mancomunado abre zanjas al frente de sus viviendas para crear un alcantarillado artesanal.
Como no poseen energía eléctrica se vieron obligados a pegarse de las instalaciones de Chiriquí (casas regaladas por el Estado a la población desplazada), afectando a sus vecinos y teniendo un servicio de mala calidad, que por ende causa daños a sus electrodomésticos.






