Pese a ser el protagonista de un evento que se realizaba a pocos metros de su corriente, donde a través de canciones, mensajes y otras actividades con las que se conmemoró el Día Mundial del Agua, el ambiente del río Guatapurí sigue siendo desolador, su silencioso grito desesperado, pidiendo ayuda para salir de la sequía en que se encuentra, se vuelve más intenso… su final parece asomarse.
Y aunque sus brazos cada día se dividen más por las desviaciones causadas por las famosas concesiones hídricas (más de 100); que absorben gran parte de su ser, él aún guarda las esperanzas de vivir y seguir brindando lo mejor a esta población que tanto se ha beneficiado del natural líquido que nace en la Sierra Nevada y pasa, 70 kilómetros abajo, por la ‘Ciudad de los Santos Reyes’.
El actual estado de su caudal, en donde las piedras reemplazan la abundancia de las aguas que en años anteriores eran las protagonistas de este majestuoso milagro natural, donde hoy sólo se observa suciedad y un terreno largo y triste, donde se esfuma la inspiración de la que fueron las aguas para muchos compositores y cantantes que han descrito su fuerza e inmensidad, no es nada comparativo al de décadas pasadas.






