Más de cinco meses han transcurrido desde que el Tribunal Administrativo del Cesar emitió un fallo de tutela ordenando la adecuación de las baterías sanitarias del colegio Nacional Loperena, monumento nacional y patrimonio cultural de la Nación, pero las instalaciones en precarias condiciones siguen cayéndose a pedazos.
Enormes grietas que recorren el piso por las baldosas desgastadas y trepan las paredes que durante setenta años han visto pasar a varias generaciones de bachilleres, son la evidencia de su abandono.
Gonzalo Quiroz, rector de la institución que actualmente alberga a 1.050 estudiantes en la jornada de la mañana y 900 en la tarde, manifestó su preocupación por la demora en las obras de las baterías sanitarias.






