Con un niño en brazos, acalorada y al pie de la puerta de acceso al recinto en donde funciona el Sisbén en Valledupar, permaneció ayer durante varias horas, Katia Jiménez, una joven de escasos recursos, quien desde las 5:00 de la mañana llegó hasta el sitio para realizar el respectivo proceso para que su pequeño pudiera ingresar a la base de datos de la entidad y así acceder a los beneficios que otorga el Gobierno Nacional a las personas de escasos recursos.
Y aunque era evidente el esfuerzo esta habitante de la invasión Tierra Prometida, así como de otras personas provenientes de diferentes puntos de la ciudad, que aguantaron el inclemente sol en las afueras de las oficinas del Sisbén y tuvieron que devolverse a sus viviendas sin realizar los trámites pertinentes debido a que, según la información dada por los funcionarios, el personal que actualmente labora en el sitio es escaso.
La situación también perjudica a los residentes de la zona rural de la localidad, quienes de igual manera no obtienen respuestas positivas por parte de los funcionarios del Sisbén y retornan a sus casas, cabizbajo y enojados.






