Sorprendidos e indignados se mostraron los miembros de una comunidad cristiana asentada en el barrio San Gerónimo de Valledupar, porque funcionarios públicos en cumplimiento de una orden policiva derribaron el templo, donde diariamente se reúnen a orar.
El pastor Samuel Ríos, encargado del templo, señaló que hace unos años adquirió unos terrenos ubicados en la manzana C, lotes 17 y 18 el barrio San Gerónimo, de propiedad de la señora Romualda Concepción Saumet Suarez, los cuales pagaría por cuotas mensuales, de los cuales canceló uno de los predios en su totalidad y construyeron la iglesia para la alabanza a Dios y del otro terreno aún debe unos recursos.
“Adquirimos los dos lotes y como estaba estipulado en la promesa de compra-venta, íbamos aportando las cuotas mensuales, se pagó uno en su totalidad y construimos el templo, reconozco que me atrasé con varia cuotas del otro lote, pero ya estaba haciendo las diligencias, en Barranquilla, para conseguir el dinero, pero con sorpresa me entero, cuando estaba en Barranquilla, que habían tumbado la iglesia y la vivienda que tenía en el otro terreno”, explicó el pastor Samuel Ríos.
El misionero ha tocado varias puertas en busca de una solución a esta situación y no ha encontrado respuesta, por lo que le dio poder a un abogado para que por la vía legal le respondan por los daños causados en el templo y en la vivienda.
“No fui notificado”
El pastor Samuel Ríos, indicó que nunca fue notificado de que le harían un lanzamiento por la deuda que tenía en uno de los predios, por lo que al conocer la noticia y verificar lo sucedido, acudió a la Inspección de Policía ubicada en la alcaldía en busca de una explicación, pero le anunciaron que no le podían entregar el expediente.
“La dueña de los predios me dijo que necesitaba el dinero, pero nunca me comunicó que me iba a hacer un lanzamiento, por eso fue una sorpresa para mí y la comunidad, porque nos dejaron sin el templo donde adoramos a Dios”, agregó.
Para la comunidad cristiana del barrio San Gerónimo, los que hicieron las autoridades en cumplimiento de una acción policiva solicitada por la propietaria de uno de los predios, fue profanar el templo.






