El parque del barrio Los Cortijos, que otrora fue uno de los mejores de Valledupar y era muy visitado por los habitantes el sector, hoy en día se convertido en una cueva de delincuentes, de viciosos y de mendigos, está sumido en la completa miseria, abandonado por las autoridades locales y convertido en una trampa mortal para los pocos jóvenes del sector que necesitan recrearse, en especial los fines de semana.
José Manuel Aponte Martínez denunció que es tanto el abandono del sitio de recreación, que los robustos árboles de algarrobillo que se encuentran sembrados en su entorno desde hace más de cien años, ya cumplieron su ciclo.






