Por Abdel Martínez Pérez
Abdel.martinez@elpilon.com.co
“Nosotros sabemos y tenemos bien claro que mantener los pájaros en jaula o en cautiverio, es un atentado contra la madre naturaleza, y es como estar uno preso en una cárcel, pero es que a cada uno de ellos lo tenemos como si fuera un hijo más de la familia; es más, a esos animales los cuidamos más que en pelao chiquito, porque tienen su comida a tiempo, un buen lugar donde dormir (una jaula lujosa), agua, vitaminas, calcio y aseo en los recipientes donde ellos comen y beben agua. Es más, con esto que le voy a decir, le describo todo: Tener estos canarios y salir con ellos a la calle, al parque o a otro sitio de la ciudad, es cómo sacar uno a su novia, a su mujer o a la esposa, porque uno se divierte, se recrea, interactúa y disfruta escuchar el trino o canto de los pájaros. Son dos horas de mucho gozo y de alegría que a diario disfrutamos nosotros aquí en el parque de la cuarta etapa del barrio ‘Garupal’, de Valledupar; donde cada 24 horas los dueños de pájaros de la clase canario de distintos sectores de la ciudad se dan cita, para exhibir sus ejemplares entre el gremio que supera los veinte, además de comentar, cómo
los han adiestrados y qué comida les suministran para que permanezcan siempre trinando. Este, es el encanto de cada uno de los dueños de los canarios que se reúnen en un sector del parque, para observar cuál es el canario que más trina y en qué forma lo hace al interior o parte externa de la jaula.
Hasta un millón de pesos puede valer un ejemplar






