Pese a que el 12 de abril del 2013 El Pilón publicó un informe especial donde se daba a conocer la lamentable situación por la que atraviesa el río Guatapurí, por los desvíos del afluente que han causado que la corriente disminuya drásticamente, hasta este 12 de febrero de 2014, las acciones no son visibles por parte de las autoridades de turno para la preservación del caudal que hoy no supera los 30 centímetros de altura en la cuenca baja.
Y aunque este diario, en reiteradas ocasiones, ha realizado un fuerte llamado de atención a los mandatarios de turno por el deprimente hecho, causado por derivaciones legales e ilegales, después de 10 meses de presentado el primer informe, un nuevo llamado se hace público.
El Concejal Felipe ‘Pipe’ Araujo denunció el desolador panorama que presenta hoy una de las mayores riquezas naturales del Valle del Cacique Upar, que en la parte baja, es decir, al suroriente de la ciudad (a la altura del colegio Francisco Molina Sánchez), el río está convertido en acequia, porque la corriente es tan poca que no alcanza si quiera a parecerse a un riachuelo, mientras que en otra derivación el agua no supera la altura para mojar el zapato de una persona adulta.






