Que no sea ya un barrio de invasión, sino que quieren que el municipio los legalice negociando el terreno ocupado, para que puedan disfrutar oficialmente de los servicios públicos y de la presencia de los gobernantes de turno con obras de beneficio comunitario, es el gran deseo de las quinientas familias que se ‘metieron’ a las cuatro hectáreas de tierra hace dos años y están intranquilos, porque un posible desalojo, o por el contrario entrar en negociación entre el municipio, el propietario de las tierras y los invasores.
Los ocupantes de esos terrenos que están ubicados al oriente de la maya vial del aeropuerto ‘Alfonso López’, de Valledupar, tienen los servicio de energía y de agua, pero de manera ilegal, es decir, ellos mismos se reunieron para comprar cuatro transformadores, las líneas bajas y de alta tensión, los postes que la mayoría son de madera y las mangueras para ‘pegarse’ sin la autorización de las empresas que ofrecen esos servicios. Según pudo conocer EL PILÓN, ninguna de las familias que residen en ese populoso sector, les llega recibos por consumo, es decir, no están pagando esos servicios.
No gozan del servicio de gas domiciliario, precisamente porque es un sector que no está reconocido por planeación municipal y las empresas de servicios públicos, no invierten en zonas sin planificación. La mayoría de sus habitantes cocinan con leña, estufas eléctricas y quienes tienen medios económicos para hacerlo, tienen que adquirir una pipeta de gas propano, que de 40 libras tiene un costo cercano a los 50 mil pesos.






