Los más de 700 campesinos de Curumaní y del Catatumbo, Norte de Santander, que están protestando en vías del Cesar, decidieron cancelar la reunión que tendrían ayer con seis alcaldes, funcionarios del gobierno departamental, la ONU, la Mapp OEA, entre otras entidades, porque se sienten “ofendidos y difamados” por presuntas declaraciones que los catalogan como “apoyadores de grupos al margen de la ley”.
De acuerdo con el campesino Gabriel Guerra, del municipio de Curumaní, a pesar que son importantes en la cadena de producción de alimentos, las políticas gubernamentales no les brindan beneficios.
“Un factor que motivó la cancelación de la reunión fueron las declaraciones del secretario de Gobierno Departamental, porque fueron unas acusaciones muy graves que están poniendo en riesgo la vida de los campesinos que estamos protestando. Nosotros no estamos siendo liderados por la guerrilla del ELN, ni tampoco recibimos pagos de ellos”, enfatizó Guerra.











