Nueve víctimas de ejecuciones extrajudiciales fueron sepultadas bajo la consigna de ser miembros de grupos al margen de la ley. Hoy recuperaron su buen nombre.
A las familias de: Carlos Alberto Pumarejo Lopesierra, Ronald José Blanquicett Cano, Adalberto Vásquez Torres, Rafael Serrano Martínez, Jaider del Carmen Valderrama Ruidíaz, Nelson Enrique Romo Romero, Alfredo Antonio Fernández Polo, Evelio Vaca Pérez y Wilfredo Chantri Quiroz las une el mismo dolor: balas de militares adscritos al Batallón de Artillería Número 2 La Popa en Valledupar segaron sus vidas.
Fue hace más de 20 años, entre 2002-2005 cuando la tragedia tocó a sus puertas y de la forma más infame, a ellos les quitaron la vida bajo el argumento de hacer parte de la guerrilla u otro grupo delincuencial, práctica que décadas más tarde la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) bautizó con el nombre de ejecuciones extrajudiciales, más conocidos como falsos positivos en el marco del macrocaso 03 denominado: “Asesinatos y desapariciones forzadas ilegítimamente presentados como bajas en combate por agentes del Estado- Subcaso Costa Caribe”.











