Tras el asesinato de su esposo a manos de grupos armados ilegales, Mireya Carvajalino Meneses abandonó su finca en 2005, ubicada en la vereda Tierras Nuevas, del poblado La Mesa, en el corregimiento de Azúcar Buena, jurisdicción de Valledupar.
“Cuando me quedé sola dije: yo no puedo quedarme aquí y dejé la finca botada. Después un señor me dijo que me compraba la finca, luego de pensarlo se la vendí en $6 millones”, sostuvo Carvajalino Meneses, de 61 años.
Sin embargo, este episodio amargo para Mireya se transformó en una nueva historia que construyó cuando retornó a su finca. “En 2019, la Unidad de Restitución de Tierras pudo entregarme mi predio el 31 de julio de 2019. Estoy contenta porque de nuevo tengo mi finca donde cultivo plátano, cacao, yuca, guineo, malanga, también tengo gallinas. Y, del cacao produzco chocolate para la venta”, afirmó.











