Al corregimiento de Saloa, Chimichagua, luego de más de cinco décadas de espera se construirá un alcantarillado sanitario para el tratamiento de las aguas residuales debido a que en ese corregimiento no existe saneamiento básico. Esto ha provocado que las calles estén llenas de aguas servidas que producen olores nauseabundos, que atraen moscas, roedores y producen infecciones en la población.
De acuerdo con el veedor Elkin Mejía, en las calles del corregimiento se acumula una gran cantidad de aguas residuales que afectan a la población, en especial a los niños debido a que los infantes las pisan y estas les producen comezón en el cuerpo y un sarpullido porque son altamente contaminadas.
“Aquí en el corregimiento desde hace más de 50 años padecemos porque no tenemos un alcantarillado sanitario. Vivimos con los malos olores y siendo testigos de la putrefacción de nuestras calles porque se crean pequeñas lagunas de hongos y materiales sólidos que se descomponen”, manifestó Mejía.











