En Colombia, la disputa por la tierra ha sido durante décadas, la raíz de profundas tensiones y conflictos sociales que han cobrado la vida de miles de campesinos, indígenas y afrodescendientes. No obstante, de ese mismo dolor han surgido procesos de organización y resistencia, liderados por hombres y mujeres que siguen luchando por justicia social, reconocimiento y el derecho a vivir con dignidad en los territorios que les pertenecen.
Un ejemplo inspirador es la gesta del Movimiento de Trabajadoras y Trabajadores Campesinos y Campesinas del Cesar (MTCC) que, tras años de resistencia organizada y gracias a la implementación de la Reforma Agraria del Gobierno nacional, logró recibir la finca Calandaima de 1.135 hectáreas de la Agencia Nacional de Tierras que beneficia a 118 familias donde hoy siembran futuro, consolidan su identidad y cosechan esperanza para las generaciones venideras.











