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Por una real campaña anticorrupción

En Colombia no se sabe desde cuándo los dirigentes de los partidos políticos comenzaron la participación y complicidad en el usufructo abusivo del patrimonio público. Tan perversa práctica no es lo más grave, sino la de que los jefes políticos nunca jamás aceptan actos de contrición en sus subalternos; es decir, a quienes les manejan cargos de suma confianza les queda proscrito el arrepentimiento y dolor por cometer o permitir acciones ilegales o inmorales. Esta es la realidad monda y lironda en nuestro país, donde los que confiesan la verdad son víctimas de atroz matoneo.
Como el caso más reciente de acto de contrición político se puede catalogar el del exsenador Juan Carlos Vélez, quien fuera  el gerente de la campaña por el NO en el plebiscito por la paz del país realizado el 2 de octubre de 2016 y que perdió el SI por estrecho margen. Dicho personaje después del exiguo triunfo del NO, en declaraciones al periódico La República asegura que se tergiversaron mensajes adrede para provocar indignación y la gente saliera a votar verraca.

Confesiones que comprometieron al partido Centro Democrático fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien para salir del aprieto se vio obligado a reunirse con su oponente en la Casa de Nariño, donde le aceptaron algunas sugerencias que mejoraban lo acordado con las Farc en La Habana.
Con el escándalo de Odebrecht, Roberto Prieto, el gerente de la campaña de la reelección del presidente Juan Manuel Santos, en entrevista a Blu Radio reconoce que en el 2010 entraron aportes económicos de Odebrecht de manera irregular, para pagar dos millones de afiches en la publicidad de la elección de JM Santos como presidente del país, en esa ocasión apoyado por el presidente de entonces, nada más y nada menos que su mayor contradictor de hoy.

Para el próximo primero de abril está programada una marcha general como protesta en contra de la corrupción reinante en todo el país, entre cuyos promotores está incluido el partido Centro Democrático en cabeza de su fundador. Esto es un gran ridículo del cual la gente honesta del país debe apartarse, absteniéndose en participar.

Todos los colombianos conocemos quienes son los más corruptos, en consecuencia a quienes les corresponde liderar una campaña anticorrupción es a la gente decente que aún queda en nuestro país, no a oportunistas disfrazados de respetables.

Sin duda alguna ahora es un gran momento, en vista que el Contralor, el Procurador y el Fiscal General de la República están mostrando la actitud de cómo deben actuar los principales funcionarios estatales. Nunca es tarde para enmendar las irregularidades cometidas o permitidas por acción u omisión.

A la corrupción hay que combatirla, si no tarde o temprano destruirá por completo el país. La lucha contra este flagelo, reitero, le compete a la ciudadanía proba no a los inmorales, que para desgracias cada día son más.

romerochurio@hotmail.com

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