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Significado del cerro de Hurtado o Misangüi, según los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta

Dibujo del cerro de Hurtado, también conocido cerro de Cicolac. Foto/Cortesía.

Es creencia de los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta que esta es una gran escalera cuyo eslabón más alto es el pico la Horqueta, formado por los cerros Simón Bolívar y Cristóbal Colón, con una altura de 5.775 metros sobre el nivel del mar.

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Este nevado es para ellos el lugar adonde van las almas de los indígenas cuando mueren, es decir, este es el cielo para ellos; muy diferente al cielo de los civilizados, que está entre las nubes; en cambio el cielo de ellos está aquí mismo sobre la tierra.

También creen que para que el alma llegue pura y sea digna de entrar al nevado debe hacer antes ejercicios de pagamento o pago a los diferentes cerros que están antes de llegar a la nevada, a la cual ellos llaman ‘Chundua’, o sea el cielo; así las cosas ellos deben hacer pagamento en el primer peldaño de esa gran escalera y hacer en él un pago para limpiar el alma y cargarse de energía positiva; ese cerro más bajo que constituiría el primer escalón de esa gran escalera ascendente, sería según ellos el cerro que llamamos cerro de Hurtado, pero que en idioma kogui se llama Misangüi, que significa primer peldaño que está antes para llegar a Chundua, o sea, el cielo.

Cada cerro tiene su mamu, el cual posee un lugar sagrado para hacer pagamentos y adivinación, que recibe el nombre de Kadukua, y afirman que en este primer cerro de Hurtado o Misangüi, vivió el Cacique Upar, donde contaba con un ayudante, ya que la parte plana donde hoy está edificada la ciudad de Valledupar era en esa época una gran laguna que se fue secando con el tiempo, y en la cual una vez seca, el cacique Upar hizo edificar el pueblo indígena de Upar, por eso la palabra Upar significa ‘Agua que se secó’ o ‘Agua seca’.

Indignación entre los vallenatos provocó el inicio de una construcción sobre el cerro Cicolac o de Hurtado. FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ.

Me contaron, además, que en la cúspide del cerro de Hurtado hay un cementerio donde enterraban a los mamus de todas las etnias, es pues, un lugar totalmente sagrado. Los pagamentos o pagos que hacían y hacen consistían en piedras preciosas, entre ellas el cuarzo que utilizan para alejar o traer la lluvia entre sus trabajos tradicionales; también la cornalina, para traer la buena suerte y otras más.

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Este cerro recibe otros nombres, entre ellos Ati Filomina o Ati Cejerónima, o cerro Kakamina o Kakamoro, según los mamus Rubiel Zalabata, lingüista de la Universidad de los Andes, con maestría y doctorado en lingüística en Francia, abogado recién egresado de la Universidad Popular del Cesar; el mamu tradicional Jeremías Torres, excelentísimo sabio, y el mamu Juan Izquierdo, de los más sabios de la Nevada.

Chundua es el último peldaño para llegar al cielo. Pero cuando se va ascendiendo a ese cielo se va cambiando de altura y esto produce una descompensación al ir de la parte plana a la parte alta, ya que todo cambio produce una desestabilización, por ello hay que pedir permiso y hacer pagamento a la madre de cada cerro a medida que se avanza y así se evitan problemas o traumas con este acto de obediencia; me cuentan que lo anterior fue observado en aquellos que subieron de manera directa al cielo o Chundua, sin pedir el debido permiso a las madres y sin hacer el pagamento.

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Ruth Ariza: