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María Arias, una sobreviviente de la guerra que regresó al Cesar

María Yolanda Arias.

San Alberto, Cesar, denominado como ‘La Puerta de Oro del Caribe colombiano’, es una tierra fértil, calurosa y acogedora. Este municipio es uno de los principales productores de palma de aceite en el país. No obstante, en los años 80 fue escenario de la violencia por la guerra entre guerrilleros y paramilitares, lo que generó no solo miedo, sino el desplazamiento forzado de los campesinos y la venta de sus derechos de propiedad a personas que se aprovecharon de su situación de vulnerabilidad. 

Dentro de las parcelaciones afectadas por estos hechos está el ‘7 de Agosto’, en el sur del Cesar. Allí ocurrieron masacres que dejaron como resultado el terror sobre la población campesina, dadas las constantes amenazas por parte de los paramilitares.

Una de las mujeres que se vio afectada por la situación fue María Yolanda Arias, quien vivía junto con su esposo Ovadias Torres y sus hijos en la parcela Número 1. Él era un hombre tranquilo y trabajador y su empatía con la gente y los problemas de la comunidad lo llevaron a la presidencia de la Junta de Acción Comunal. En el ‘7 de agosto’ construyeron su casa y realizaban actividades de agricultura y piscicultura. Tenían cultivos de yuca, plátano, cría de cerdos y pollos.

TRAGEDIA 

En 1993, estando en embarazo, María Yolanda tuvo que presenciar la masacre de su familia. Perdió a su esposo Ovadias y a su bebé de 8 meses por causa de una guerra injusta y cruel. No solo tuvo que soportar el dolor más grande jamás vivido, sino que, debido a las amenazas, no tuvo más opción que huir para poder proteger su vida y la de sus otros hijos. 

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Aunque siguió un camino de calvario, sufrimiento y miedo, no se dejó vencer. Una vez logró enterrar a su esposo y su bebé, cogió lo poco que pudo y se escapó con sus dos hijos mayores. Su situación fue tan crítica que incluso tuvo que pedir limosna y recurrir a la caridad para subsistir de alguna manera.

Para finales de 1994, la parcelación ‘7 de Agosto’ estaba completamente vacía y los violentos arremetieron entonces contra otras parcelas. Fue un tiempo de terror, no solo por las amenazas, sino también por las masacres ocurridas en municipios aledaños. Con la necesidad a cuestas, María Yolanda tuvo que acceder a vender su predio a un precio bajo y con ese dinero, y gracias a su fortaleza y perseverancia trabajando en lo que pudo, logró ver crecer a sus hijos. 

Para el año 2015 conoció la gestión de la Unidad de Restitución de Tierras e inició su proceso con la convicción plena de poder en algún momento volver a su tierra, la tierra que había labrado junto con su esposo.

EL INICIO DE UNA NUEVA VIDA

25 años después, y gracias a un fallo judicial, en el 2018 la Unidad de Restitución de Tierras le hizo entrega oficial de su predio. Ya el terreno estaba abonado pues durante los años anteriores, las personas que habían adquirido el predio tiempo después habían sembrado cultivos de palma de aceite. 

Estas familias fueron reconocidas como segundos ocupantes, es decir personas naturales en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica que tienen una relación material o jurídica de propiedad, posesión u ocupación, con un predio objeto de restitución en el que habita o del cual deriva sus medios de subsistencia. Solamente un juez reconoce esta condición, por lo que recibieron una compensación equivalente al valor del predio, debido a que se pudo constatar que la compra fue de buena fe exenta de culpa. 

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“Para mí volver al predio no fue nada fácil, había demasiados sentimientos encontrados, superar lo que allí había pasado y la pérdida de mi esposo e hija aún era muy duro, pero sabía que este hecho representaba un nuevo comienzo para nosotros”, expresó María Yolanda. 

VOLVER A SEMBRAR

María Yolanda no solo pudo volver a su predio sino también pudo comenzar la implementación de proyecto productivo. Fue en el 2020, durante la pandemia, cuando de la mano del Programa de Proyectos Productivos fortaleció los cultivos para su sostenimiento y fertilización. También recibió recursos para la compra de animales, que le permiten generar ingresos para su seguridad alimentaria. 

En la actualidad, María Yolanda es una de las proveedoras de la empresa Palmas de Cesar. Gracias al modelo de Agricultura por Contrato del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural comercializa directamente y sin intermediarios. La empresa recoge una vez a la semana los frutos de la palma y, al año, logra una producción de aproximada de 192 toneladas, con lo que se convierte en una emprendedora del campo que genera empleo y desarrollo en el municipio de San Alberto, Cesar. 

Esta inspiradora historia es el décimo capítulo de la segunda temporada de la serie ‘Tierra’, una serie original de la Unidad de Restitución de Tierras, que cada domingo busca que los ciudadanos conozcan de cerca cómo el proceso de restitución está cambiando la vida de aquellos que fueron víctimas de despojo y abandono. No se la pierda este domingo 22 de agosto a las 9:30 p.m. por el Canal Institucional. 

Por: Redacción EL PILÓN

Categories: Crónica
Redacción El Pilón: