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Mala alimentación y sedentarismo están matando a los cesarenses

Practicar alguna actividad física y tener una dieta adecuada, que incluya cinco porciones diarias entre frutas y verduras, son las principales recomendaciones de los especialistas de la salud. Joaquín Ramírez/EL PILÓN

Las enfermedades cardiovasculares, canceres, enfermedades pulmonares-obstructivas crónica (Epop) y la diabetes, son las principales causas de mortalidad y morbilidad en el departamento del Cesar. Así lo dio a conocer el coordinador de la dimensión Vida Saludable y Condiciones no Trasmisibles de la Secretaría de Salud Departamental, Ramiro Herrera Rodelo.

“Son enfermedades de vieja data; es decir, que se acumulan una serie de factores de riesgo y cuando se entra a una edad mayor se empiezan a sufrir. Aunque se puede presentar en jóvenes, el grueso de personas enfermas son de 45 años en adelante”, explicó el profesional en salud.

En el departamento, según Herrera Rodelo, la tasa de mortalidad más alta la representan las enfermedades del sistema circulatorio, observándose un incremento en las defunciones por esta causa entre 2005 a 2014 de 147 muertes por cada 100.000 habitantes a 168.

“Al observar por causas de una manera desagregada se encuentra que el evento con la tasa más alta fue la mortalidad por enfermedad isquémica del corazón, seguida de la tasa de mortalidad por enfermedad cerebro-vascular; además es importante resaltar dentro de esta desagregación que los eventos como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y la hipercolesterolemia son tanto patologías como factores de riesgo de otras más severas, motivos por lo cual es fundamental realizar un diagnóstico temprano y manejo adecuado; además tanto las unas como las otras poseen medidas preventivas en común relacionadas con el estilo de vida”, acotó.

De acuerdo con las estadísticas de Secretaría de Salud Departamental, en las neoplasias o masa anormal de tejido, más conocido como cáncer, el primer lugar lo ocupa el tumor maligno de próstata, con una tendencia al incremento pasando de 14 muertes por 100.000 hombres en el año 2005 a 23 en el año 2014, presentando picos en los años 2010 y 2014; en segundo lugar está el tumor maligno de mama en la mujer, que se incrementa de 7 muertes por 100.000 mujeres en el año 2005, a 15 en el año 2014; y en tercer lugar se encuentra el tumor maligno del cuello del útero que se incrementa de 10 muertes por 100.000 mujeres en el año 2005 a 14 en el año 2014.

“En cambio observamos el tumor maligno de la tráquea, los bronquios y el pulmón con tendencia al descenso al pasar de 13 muertes por 100.000 habitantes en 2005 a 10 en 20014; el tumor maligno de los órganos digestivos y del peritoneo, excepto estómago y colon al pasar de 12 muertes por 100.000 muertes en 2005 a 10 en 2014; y los tumores malignos de otras localizaciones y de las no especificas al pasar de 13 muertes por 100.000 habitantes en el año 2005 a 7 en el año 2014”, indica el Análisis de Salud del 2016 del Ministerio de Salud, donde se refiere al departamento.

Factores de riesgo

El predisponente de estas enfermedades es sufrir de hipertensión arterial. Según datos de la Secretaría de Salud Departamental, cerca del 24 % de las personas mayores de 45 años en el departamento del Cesar tienen un grado de hipertensión, asociados a inadecuados hábitos y estilos de vida como: inactividad física o sedentarismo, dietas inadecuadas, consumo de tabaco y alcohol.

“En la región se consumen muchos alimentos nocivos para la salud. Aquí es común el consumo de grasas saturadas de origen animal como: sancocho de costilla, chivo, chicharrón, las cuales el metabolismo no alcanza a procesarlas, se quedan en el organismo y se acumulan en las arterias y venas, produciendo aterosclerosis, que impide que la sangre fluya libremente”, aseguró Herrera Rodelo.

Al respecto, la nutricionista Antonia Carretero se refirió a la importancia de una alimentación saludable rica en verduras y frutas, donde se eliminen las comidas rápidas, frituras y se opte por cocinar con aceites vegetales. “En nuestro entorno es habitual el consumo de sancocho (que mezcla tres y más harinas), chivo, queso, suero, leche entera y pasteles, que tiene gran cantidad de grasa y cuyo consumo en exceso perjudica el organismo”, explicó.

Otra de las recomendaciones de los especialistas es disminuir el consumo de azucares. “La mayoría de comidas que ingerimos contiene azúcar y hay mucha gente que tiende a ingerir gaseosas, jugos azucarados y dulces en exceso. Además, las harinas (llámese yuca, papa, pan, arepas, bollos, entre otros alimentos) en el organismo se transforman en azucares. Es decir, que estamos ingiriendo azucares con absorción directa, que son los dulces; y las que llevan las harinas”, dijo el coordinador de la Dimensión Vida Saludable y Condiciones no Trasmisibles de la

Secretaría de Salud Departamental.

Sumado a lo anterior está el estado de sedentarismo o inactividad física, que genera que no se alcancen a quemar las harinas, que se van acumulando en el organismo, por lo que se da la obesidad, el estado malsano y sensación de pereza todo el tiempo.

El licenciado de Educación física, Leonardo Castilla, aseguró que lo recomendable es practicar con frecuencia ejercicios aeróbicos, que incluyen caminar, nadar, manejar bicicleta y bailar, previo a un período de calentamiento.

“Según la Organización Mundial de la Salud, lo mínimo deben ser tres veces por semana por un lapso de 35 a 45 minutos para prevenir enfermedades cardiovasculares”, precisó. La actividad física recomendable a las personas de 45 años en adelante es 30 minutos diarios de caminata suave, para los más jóvenes 45 minutos diarios de actividad física.

Marta Socarrás, del Instituto Cardiológico del Cesar, se refirió a la importancia de vigilar las cifras de tensión arterial, glicemia y conocer el valor de los lípidos (triglicéridos y colesterol), a través de evaluaciones médicas periódicas, así como de la necesidad de estilos de vida saludable desde la infancia.

“Los niños de hoy en día con tanta televisión, tablet, video juegos, computador o celulares, han dejado de lado los juegos de campo. Y si a esto se le suma el consumo masivo de comida ‘chatarra’, se puede asegurar que esta población será más propensa a adquirir una enfermedad coronaria si no se controlas sus hábitos a tiempo”, recalcó.

Otro de los catalizadores para las enfermedades que más aquejan a los cesarenses, según Herrera Rodelo, es el tabaco, causante de muchas enfermedades, sobre todo las relacionadas con el sistema respiratorio por el consumo de humo y por la cantidad de tóxicos que posee el tabaco. Cabe recordar que éste posee más de 4.000 sustancias tóxicas, de las cuales cerca de 40 son cancerígenas.

El alcohol es otro factor de riesgo, puesto que el sistema inmunológico resulta deteriorado por su uso indebido, disminuyendo su capacidad de respuesta ante muchas enfermedades. “El alcohol aumenta la actividad cardíaca. En dosis elevadas aumenta la presión sanguínea (hipertensión) y produce daño en el músculo cardíaco por sus efectos tóxicos. Debilita la musculatura cardíaca y por consiguiente, la capacidad para bombear la sangre”, explicó el médico Luis Alberto Quintero.

El coordinador de la dimensión Vida Saludable y Condiciones no Trasmisibles de la Secretaría de Salud Departamental subrayó que “la diabetes es una actividad metabólica, que tiene un piso genético, puesto una de las causas es la herencia; aunque no podemos hacer mucho con este factor, con los hábitos saludables, como bajar azucares, hacer deporte, cero alcohol y tabaco se podrá disminuir esta enfermedad. Cabe recordar que la dieta y el ejercicio no es de unos días, debe ser contemplado como un estilo de vida”.

Las enfermedades por las que más se mueren los habitantes del Cesar disminuyen en la medida en que se implementan medidas tales como: la dieta adecuada, el ejercicio físico y la disminución del consumo de sal.

“Está totalmente comprobado por diferentes estudios que el ejercicio, eliminar el cigarrillo, combatir la obesidad, controlar la diabetes, hipertensión y estrés, desencadenan más años de vida en las personas”: Rafael Marulanda Brito, internista cardiólogo.

 

Annelise Barriga Ramírez/EL PILÓN

 

 

 

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