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La protesta de Marín

Un cantautor vallenato que dejó huella imborrable con sus canciones, su guitarra y su estilo inconfundible, que brilló con luz propia en la época dorada de nuestra música y que hizo parte del conocido Trio de Oro, fue Hernando Marín Lacouture. Su sensibilidad social desbordante lo llevó a componer muchísimas canciones de aquellas que llamamos música protesta. Quiero con este escrito rendirle un homenaje al compositor vallenato que le cantó en más ocasiones a las desigualdades sociales y a la indiferencia del gobierno, que han sido y seguirán siendo el pan de cada día, en nuestro entorno.

‘Nando’ Marín como le decíamos cariñosamente en la región, se nos fue en un trágico accidente de tránsito cuando apenas había cumplido 53 años y entre sus canciones protestas más significativas, tenemos: ‘La ley del embudo’, ‘Plegaria del campesino’, ‘Los maestros’, ‘Canta conmigo’, ‘La dama guajira’, ‘Castigo de Dios’, ‘El patrón’. Marín, en su canción ‘El patrón’, dice:

No hay pa´ que pedirle a nadie
si lo que hoy prometen
mañana es mentira
Y a quién le va importa
el hambre que sufren los pobres si tiene comida

Beto Zabaleta y Emilio Oviedo en 1977 grabaron para el sello Codiscos ‘La ley del embudo’, un tema social tan contundente que algunos alzados en armas lo tomaron como su himno, cuya letra expresa:

Los platos que rompe el gobierno,
los paga mi pueblo trabajando al sol
no tienen ni solar ni techo
porque su trabajo no tiene valor.
La ley del embudo, lo ancho pa’ ellos
y lo angosto pa’ uno
ley de la ballena, lo angosto pa’ uno
y lo ancho pa’ ella
la ley del más fuerte, como están armados
se hacen los valientes

En 1978 Fredy Peralta y Emilio Oviedo le grabaron a Marín un paseo titulado ‘Castigo de Dios’, en el que se lamenta sobre la salud de manera clara y contundente, la misma situación que hoy atraviesa nuestro País en ese campo, allí manifiesta:

Pero pa´ curarlo ponen condición,
si no hay dinero se muere el enfermo,
los hospitales que paga el gobierno,
no parecen que son de la nación
Lo que buscan es resentir el pueblo,
hasta que estalle una revolución.

Y Marín en ‘La dama guajira’ le deja claro al Gobierno como un pueblo marginado y abandonado a su suerte, cuando se descubre su riqueza guardada bajo tierra, se le trata de mejor forma:

Esa es mi guajira engalanada
que por años fue olvidada
y hoy se yergue grande (bis)
Viene un heredero a reclamarla
porque tiene plata, porque ahora si vale
Mi guajira bella mi guajira grande.

‘Canta conmigo’, tema que le grabara Diomedes Díaz y que invita a la reconciliación, es otro de aquellos que con su guitarra a Marín más le gustaba cantar:

Quiero traer de la guajira el sentimiento,
de las montañas guerrilleras un son de paz
quiero traer para el amor el pecho abierto
y mi garganta dispuesta para cantar.

Y como se fuera poco, le dedicó a los Maestros de Colombia una canción que ha sido su himno y que grabaron los Hermanos Zuleta en 1976.

Por Jorge Nain Ruiz

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