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La economía circular, una alternativa ambientalista

La economía circular como iniciativa consiste en reaprovechar o reutilizar las cosas u objetos producidos después de usarlos; es un enunciado sencillo como sencilla es su implementación, pero implica cambios importantes en las lógicas del mercado a las que estamos acostumbrados; son innegables las oportunidades de impulso económico y de beneficios ambientales que representa este modelo en un planeta amenazado por el cambio climático. 

El modelo circular busca que los productos no tengan un fin de vida sino un final de uso. El estilo de vida que prevalece hoy es insostenible, es decir, no puede sostenerse sin arruinarlo todo porque está basado en un modelo económico lineal que obedece al proceso de extraer, utilizar y desechar. Siendo que los recursos son limitados, esto es, finitos, el crecimiento económico no puede ser infinito.

En un planeta habitado por cerca de 8.000 millones de personas, el mayor reto es tener que afrontar el cambio climático de forma paralela al incremento poblacional y a la demanda de bienes y servicios de esa población. El desafío mayor en este momento es alcanzar las metas del Acuerdo de París, una de las cuales es mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados centígrados. Esto aparentemente es imposible, parece que nadie quiere hacer mucho, pocos se comprometen en el propósito, de ahí que se mire como irrealizable, por eso la iniciativa de la Economía Circular es oportuna, es pertinente, es una alternativa viable. Puede decirse que es la iniciativa que debe promoverse como efectiva para estimular la economía y generar empleo. 

Algunas reflexiones para comprender el concepto de la economía circular son necesarias: un principio básico de la naturaleza enseña que “el desperdicio de una especie es alimento para otra”, o lo que es lo mismo, “en la naturaleza nada se destruye, todo se transforma, con un principio y es que desarrollo no es destruir, sino construir”. 

En la economía circular los desechos se transforman en materia prima de un producto nuevo y se reduce así la generación de residuos. En las áreas urbanas, más pobladas, son infinitas las oportunidades de agregar valor a productos obsoletos e incrementar el PIB mediante la reutilización de todo lo desechable. En las ciudades y en los pueblos grandes hay enorme cantidad de vehículos y máquinas, muebles, enseres y electrodomésticos, utensilios, ropa y accesorios que representan todos, una alternativa transformadora que demanda apenas creatividad, apoyo tecnológico, una infraestructura nada compleja y apoyo gubernamental. 

Desde luego se requieren también regulaciones nacionales para la actividad, así como normas de producción y manejo de estos negocios. La circularidad del modelo es clara y es permanente. El producto fabricado por primera vez tiene una vida útil, es depreciado y cae en desuso, pero en una economía circular tiene la posibilidad de regresar a otra unidad productiva para ser transformado mediante la agregación de valor por parte de los trabajadores, y así, este nuevo bien útil entra a la cadena de circulación en el mercado y pasa a ser adquirido; después de un tiempo también será obsoleto, depreciado y se repetirá el ciclo. La acción se repite y es interminable. 

Este modelo permite desarrollar también una nueva modalidad de pertenencia que modifica el concepto de propiedad y pasa a adquirir un nuevo sentido. Es a través del llamado leasing mediante el cual el producto, el equipo, mueble o máquina puede ser empleado, usado, utilizado durante un período durante el cual el usuario tiene la oportunidad de decidir si se queda o no con el bien/producto o lo retorna.

 Estas nuevas dinámicas de mercadeo requieren de mucha innovación de manera que incluyan lo que los teóricos del tema llaman las 5R: reducir, reusar, reparar, revender y reciclar. Es necesario además que la responsabilidad y el compromiso sean compartidos por todos los involucrados en la cadena circular, de manera que el cliente deje de ser visto solo como el consumidor y pase a ser parte esencial de la cadena como usuario final del producto y a su vez proveedor de un insumo. Todo esto exige un compromiso con la madre tierra; es necesario devolverle a ella los nutrientes que de ella extraemos y que para ella son desechos alimenticios para su propia cadena transformadora. 

Si se quiere garantizar la permanencia de la vida en la tierra hay que procurar que los productos sean usados o utilizados al máximo. No es posible continuar como hasta hoy cuando la economía mundial consume más de un billón de un billón de toneladas de recursos para producir bienes que se usan a medias El gobierno nacional debe regular e incentivar a las empresas para que estas promuevan la calificación de sus trabajadores, inviertan en energías renovables y limpias en sus procesos productivos, usen materias primas sostenibles e inviertan en tecnología. También, las ayudas en reducción de impuestos para las Pymes contribuirían a aliviar los costos y a ser más competitivas. 

Hay que impulsar una mayor responsabilidad con el ciclo de vida de los productos y para ello se debe aprobar una reducción del IVA para los que sean sostenibles. En Colombia ya hay sectores de la producción de textiles que están impulsando la economía circular en la industria de la moda. Vale la pena insistir y profundizar en el tema, ahora que estamos obligados a la austeridad por causa de la pandemia y la crisis económica, pero además por el cambio climático.

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Hernan_Maestre_Martinez: