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Ecce Homo, patrono de Valledupar

El lunes Santo los católicos en Valledupar veneramos la imagen sagrada del Ecce Homo, y su potestad milagrosa se ha extendido más allá de la comarca, que romerías de feligreses llegan de otras regiones. Hasta algunos candidatos a la presidencia llegan a pedirle apoyo para alcanzar la victoria y bendiciones para que su poder desanude las tormentas y la justicia relumbre en los días de su mandato. Otros al mirarle a los ojos se alejan con sus manos temblorosas por el peso descomunal de sus pecados. Llegan mujeres que confiesan el tedio de la soledad y el sensible gemido del corazón. Madres nazarenas que le piden por el trabajo, la educación y el bienestar de sus hijos; y por el respeto a la vida que es racimo de viento en la vendimia se los sueños.

Como vallenato católico, ofrendo esta humilde plegaria: Santo Ecce Homo, patrono de esta tierra bendita de Valledupar: Cúbrenos con tu luz, cuando las penumbras del mal nos rodean; destruye todas las murallas que nos impiden caminar contigo. Santo Ecce Homo, supremo guardián de la vida y la esperanza, defensor insobornable de la moral y de la fe: concédenos el poder de la concordia, llena de piedad el alma de los violentos para que el tiempo del odio apague sus andanzas. Haz que lejos del hombre esté el nombre de la guerra y de la muerte, y que ningún territorio sea fértil para el imperio letal de la violencia.

Santo Ecce Homo bendito: no admitas la dicotomía del guerrero, que con el perdón de la hostia humedece sus labios de paz, pero por dentro su corazón hierve de guerra. Permite que las aguas de los ríos vuelvan a su cauce, que vuelvan las brisas atarugadas de maizales y los aromas de verdes frutales, que en los corrales el aroma blanco de la ubre rebose los baldes de espumas. Santo Ecce Homo, eterno Padre del bien: convence al hombre para que vuelva sus ojos a los árboles y a los ríos, para frenar los caminos del desierto y en las montañas no se agoten las esculturas de los nevados.

Santo Ecce Homo, Altísimo Padre: te pedimos por nuestros gobernantes, para que sean transparentes como el desfile de la lluvia y abran las puertas de su corazón a Ti, para que cumplan con honestidad la misión encomendada. Haz el milagro de la verdadera democracia en Colombia. Mete tus manos Santo Ecce Homo: aplaca la soberbia de los que viven de la nostalgia del poder. Frena las fieras que hay dentro de cada guerrero para que no salgan arrojando los relámpagos de la muerte. Fortalece el camino de la tolerancia, la convivencia y la justicia para alcanzar la paz.

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