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Yukpas en Bosconia, una historia que continúa

Los indígenas yukpas, residentes en Bosconia, aseguran que no tienen ayudas suficientes por parte del Gobierno Nacional.

El fuerte sol revelaba un medio día resplandeciente pero a la vez temible. A pocos metros de una montaña se comenzaban a percibir pequeñas casuchas, armadas con plásticos, palos, piedras y cartones. Cruzar la cerca que aislaba al improvisado resguardo indígena Yukpa, ubicado a las afueras del municipio de Bosconia significaría ingresar a un terreno casi que intocable para los ‘guatillas’- como le llaman los nativos a los que no pertenecen a su comunidad.
A la entrada se encontraba una mujer pasada en años, que sólo sabía responder con un ‘sí’ a todo. Sentada cerca a un fogón de leña, en donde acababa de cocinar, dio las buenas tardes en su lenguaje poco entendible. Se levantó de la silla, llevó en sus manos una pequeña olla hacia una rama, donde puso a la intemperie las lentejas que acababa de cocer y las que, tal vez, sería el único alimento del día, para ella y su familia.

Pese a los esfuerzos de las autoridades por mantener a los Yukpas en sus territorios sagrados, cada día es mayor el número de indígenas que se dedican a la mendicidad en las calles de diferentes municipios.

En el idioma Yukpa comenzó a comunicarse con otros asentados en el terreno privado en donde habitan desde hace cuatro años. Poco a poco fueron saliendo de sus ranchos pequeños, jóvenes y adultos, curiosos de lo que estaba pasando en su hábitat se acercaron a una de las cuatro ciclotaxis que tienen en arriendo para el sustento diario de sus familias y que se encontraban ubicadas en el espacioso terreno invadido.
En representación de los indígenas, ubicados en una de las zonas más transitadas del Cesar, salió un hombre con una edad avanzada, la poca fluidez del castellano impedía conocer su nombre, pero en las escasas palabras mucho fue lo expresado.
En la improvisada reunión los nativos dieron a conocer a EL PILÓN la crítica situación por la que atraviesan más de 75 familias de la comunidad Yukpa, aquellas que un día los problemas internos los hicieron desplazarse de la Sierra Nevada de Santa Marta al municipio donde se encuentran para evitar masacres en sus núcleos familiares.
“Allá mataban por tierras. Papá ella, papá él murieron por tierra” dijo el líder.
Una joven -madre de una pequeña de escasos dos años-, quien hablaba español más claro que los demás, le contó a este medio de comunicación sobre el hambre que deben aguantar por falta de recursos económicos, puesto que sólo cuentan con lo poco que hacen los hombres en las ciclotaxis, en donde una carrera cuesta $1.000.
“Los niños no van a clases, en el colegio dicen que no tienen maestras pa’ ellos” dijo la joven mujer, quien también se refirió a las pocas ayudas que los pequeños reciben por parte de los programas de alimentación del Gobierno Nacional.
Por su parte, Enrique Estrada Martínez, aseguró que están acostumbrados a dormir temprano al no contar con servicios públicos por su condición de asentados, además de ser rechazados por la comunidad.

El alcalde de Bosconia, Jorge Patiño Gómez, aseguró que en el municipio ya se encuentran identificados 150 indígenas.

Al final del encuentro los indígenas yukpas reconocieron que han recibido varias visitas por parte del gobierno departamental, en donde les han informado que se están gestionando terrenos para reubicarlos en un resguardo apropiado, en donde reciban los beneficios que el Estado les otorga.
Al decir adiós se les notó una mirada de agradecimiento por una visita inesperada, que aunque no les llevó lo que ellos requerían, se sintieron llenos de esperanzas, aquellas que aún guardan para salir de un terreno al que saben que no pertenecen, pero que tuvieron que escoger como una pronta solución para solventar una problemática social que desean que termine pronto.
La situación
La llegada de los nativos a Bosconia significó para la población una problemática social, debido a que sus costumbres son totalmente distintas a la de los habitantes, además del lenguaje poco entendible, por lo que la comunicación no puede ser fluida.
El alcalde de Bosconia, Jorge Patiño Gómez, indicó que hace algunas semanas llegaron al municipio representantes del Ministerio del Interior, de los resguardos indígenas y el secretario de Gobierno Departamental, Alais Habib Ardila, a tratar de solucionar la problemática que se ha generado en la población.

Alrededor de 75 familias, aseguraron los indígenas, que hacían parte de los nativos que fueron desplazados de la Sierra Nevada por conflictos internos.

“Nosotros tenemos una situación muy grave, al punto de que a raíz del hambre que están aguantando estas personas, llegan a los restaurantes y amenazan con un piedras y te sacan la comida del plato”, afirmó el mandatario.
El administrador local especificó, además, que se busca que el Ministerio del Interior ayude a comprar 300 hectáreas para las más de 70 familias asentadas en Bosconia, que según Patiño Gómez viven en miseria.
Con respecto a la educación de los niños y niñas yukpas, el primer mandatario del municipio aclaró “como alcalde no puedo garantizarles un estudio a los niños, porque perderían su identidad”.
En mayo del 2014 Patiño Gómez denunció conflictos de los yukpas en el municipio, al indicar que problemas de orden público han sido protagonizados por dichos indígenas, en donde se han observado a los nativos enfrentándose con machetes.
“Al comienzo todos estaban unidos, eran una sola familia y ahora se nos han formado dos bandos, se han dividido en dos grupos y donde se encuentran en la calle comienzan a enfrentarse”, indicó Patiño en el informe de hace tres meses.
La problemática también se genera cuando los hombres de esta etnia piden limosnas o alimentos en la calles de Bosconia. Al parecer, estos nativos amenazan a los ciudadanos con arcos y flechas si las personas se rehúsan a entregarles lo solicitado.
Otra de las situaciones que preocupa a los habitantes del municipio que hace parte del corredor minero, se refiere a la labor que ejercen las nativas, quienes salen a las calles con sus hijos y los ponen a pedir dinero.
La muerte de los niños de esta etnia a consecuencia de la desnutrición es otro de los factores preocupantes. Al parecer, varios han sido los menores víctimas mortales de la mala y escasa alimentación, otros deben ser atendidos de forma inmediata por especialistas.
Les han entregado tierras
En el 2012 la Gobernación del Cesar compró 250 hectáreas en las estribaciones de la Serranía del Perijá, para 39 familias del pueblo Yukpa, que estaban ubicadas en el municipio de Codazzi, según la coordinación de asuntos indígenas del departamento, sin embargo, esos esfuerzos han sido insuficientes.
No obstante, el 31 de julio y 1 de agosto del presente año, funcionarios del Ministerio del Interior estuvieron en Bosconia para estudiar y solucionar la problemática que se ha suscitado en dicho municipio.
El grupo interdisciplinario estuvo conformado por Claudia Rodríguez, representante de la Oficina de Conflictos Indígenas, funcionarios del Incoder, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Defensoría del Pueblo y funcionarios de la Gobernación del Cesar, para que los Yukpas regresen a su hábitat.
En el encuentro se estableció que se realizará una brigada de salud que se realizará en conjunto entre el Ejército Nacional, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la EPS Dusakawi, en la cual se atenderán adultos, madres gestantes, en embarazo y niños.
El Gobierno Departamental presentará en el OCAD Nacional un proyecto por 1.600 millones de pesos para comprarles tierras a los Yukpas en La Paz, Codazzi y Becerril. Para los indígenas en Bosconia se gestionará un terreno de 400 hectáreas en cercanías al resguardo indígena Iroka, en el municipio de Codazzi.
El alcalde Jorge Patiño indicó que esta semana se estará organizando una reunión con los alcaldes de Codazzi y Becerril para establecer un grupo que se traslade a Bogotá para dialogar con el Ministerio de Interior, al que le solicitarán ayuda para que Incoder compre los predios donde se pretenden ser trasladados los indígenas.
“Yo como alcalde tengo que velar por la parte humana, porque yo quiero buscar el acompañamiento del Gobiernos Nacional a través de asuntos indígenas del departamento para ellos tengan un lugar digno donde vivir” especificó el alcalde.

Por Merlin Duarte García/El Pilón

merlin.duarte@elpilon.com.co

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