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Vías terciarias sin control de tránsito

Lamentablemente tienen que ocurrir accidentes trágicos como el de ayer, en la vía Media Luna (San Diego) – Los Encantos (La Paz), con dos muertos, para que se ponga sobre la palestra el clamor de las comunidades en las zonas rurales, a las cuales les urge la organización y mayor control en el transporte público informal que se presta en las vías terciarias.

Los campesinos son transportados como animales de corral en carros de estaca; niños, ancianos y adultos se ubican entre los bultos de cosechas, los vehículos van con sobrecupo y no hay quien lo evite. De los accidentes hay subregistros, pues cuando no hay heridos y víctimas fatales como ayer la mayoría de casos ni siquiera son atendidos por las autoridades de tránsito.

En este asunto, hay una tarea para que revise el recién revivido Instituto Departamental de Tránsito del Cesar, que después de 25 años volverá a entrar en funcionamiento en 17 de los 25 municipios del departamento.

Debe revisarse cómo puede trabajar de manera articulada esta dependencia con las siete secretarías de tránsito municipal existentes (Valledupar, Aguachica, Bosconia, La Paz, Codazzi, El Paso y La Jagua de Ibirico) y la Dirección de Tránsito de la Policía, para que en las vías terciarías no reine el transporte informal.

Actualmente los controles de la Policía de Tránsito y Transporte se limitan a las vías nacionales y cascos urbanos, puesto que se supone que por allí también transita la mayoría de los vehículos que transportan pasajeros y carga por las vías terciarias. Además, los sistemas tecnológicos de verificación de las autoridades quedan sin señal en la mayoría de veredas.

Solo basta con ir a cualquier vía terciaría para ver los camperos en mal estado, transitando con gran riesgo para la vida de campesinos sin que haya nadie que los frene. Muchos de estos vehículos no circulan por las vías nacional y secundarias, donde están los controles constantes de las autoridades, para evadir inmovilizaciones.

Ante ese panorama preocupante, las estrategias de seguridad vial deben expandir su campo de acción, descentralizarse de los cascos urbanos, de la Ruta del Sol y otras vías nacionales. También se requieren controles y campañas de prevención en el campo, por las razones antes expuestas.

Nuestro deseo es que el Instituto Departamental de Tránsito se convierte en una dependencia dinámica que incida en la mejoría de la movilidad y seguridad vial del departamento, que no sea vista como una carga burocrática para los cesarenses.

Al nuevo director de Tránsito del Cesar, quien tiene amplia experiencia en el sector, toda vez que se ha desempeñado como secretario de Tránsito de Valledupar, director territorial del Ministerio de Transporte, entre otros cargos, le dejamos está inquietud.

Reconocemos que el problema es estructural, por lo que también se requiere que las secretarias de obras municipales y la de Infraestructura departamental aumenten la inversión en el mejoramiento de vías para que en el Cesar literalmente haya más caminos de desarrollo y de paz.

Categories: Editorial
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