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Tiempos de festival

La connotación más importante del homenaje al gran Iván Villazón, radica en su intrínseca responsabilidad de recordarnos que la singularidad de nuestros sones, paseos, merengues y puyas. FOTO: Joaquín Ramírez.

Pasado el reencuentro espiritual de la Semana Mayor y con la tranquilidad de una positiva reflexión acerca del cumplimiento de metas y compromisos con nosotros mismos y con los demás, se divisa al final de abril el bálsamo de nuestras penas, el gran Festival Vallenato. 

Para muchos será una fiesta más, en la que la parranda y el licor toma posesión de cuatro días de acordeones, otros lo ven como la oportunidad laboral que humectará el verano económico de carencias familiares, pero la connotación más importante del homenaje al gran Iván Villazón, radica en su intrínseca responsabilidad de recordarnos que la singularidad de nuestros sones, paseos, merengues y puyas, son el único antídoto para conjurar la autoeliminación planteada por la desenfrenada evolución de la música de fuelles, pitos y bajos.

  En este contexto radica el papel protagónico de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, son ellos y solo ellos nuestro polo a tierra folclórico. Gústenos o no, con errores y virtudes, pasiones y negligencias, son quienes a través de los años han oxigenado la amorfa miscelánea de ritmos que se escudan en un acordeón, para aprovechar comercialmente la trascendencia, ya mundial, de nuestro folclor vallenato.

Los entes territoriales apoyan de acuerdo a la inclinación política de gobernante. Algunos le han apostado al fracaso del festival montando uno alterno, otros apropian partidas tras los dividendos del quimérico negocio y el actual gobierno departamental, el mismo que nos subyuga hace muchos años, prefirió la cortoplacista rentabilidad particular del cemento y la personificación engañosa de las estatuas de cera.

Están construyendo un adefesio arquitectónico con nombre de centro cultural, que nada aportará al folclor vallenato o al bienestar de los gestores culturales, pero que hasta ahora lleva mal gastados 140.000 millones de pesos y se adicionarán 41.300 más. Todo un festival de nuestros recursos económicos. ¿Y las voces de la comunidad, los entes de control y Planeación Nacional?, bien gracias.  

Pero aún con todo el reconocimiento a la organización del festival, también es importante mencionar algunos aspectos a revisar y que de corregirse definitivamente fortalecerán la armonía del ciudadano de a pie con su máxima fiesta, teniendo claro que el festival es de todo el pueblo vallenato, sin el que la estructura de la fundación no sobreviviría.   

Por ejemplo, ya es hora de que cualquier desacuerdo con Alfredo Gutiérrez quede en el pasado y en una muestra de grandeza folclórica sea homenajeado, como el trirrey del festival que recorrió las tarimas del mundo dando a conocer nuestra música o que se establezca la modalidad ‘Rey vallenato por méritos’, con la misma importancia de los que lo han logrado en el concurso, reservada para aquellos que no pudieron serlo pero que por su aporte tienen ganado con creces el reconocimiento.  

Me refiero a Emiliano Zuleta Díaz, a ‘Juancho’ Rois, a Israel Romero, a ‘Juancho’ Polo Valencia, a Andrés Landero y muchos otros, Se acabó el espacio. Continuará. Fuerte abrazo.

Antonio María Araújo Calderón

@antoniomariaA

amaraujo3@hotmail.com

Categories: El Vallenato
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