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Saludables reflexiones 

En el editorial de ayer comentábamos que a raíz del Informe de la Contraloría sobre la grave situación financiera de las EPS, se han hecho interpretaciones tan distintas y contrarias, como las que expusimos en el aludido editorial, que se pueden resumir en una frase bastante repetida en las últimas horas: “Sirve para que la reforma a la salud sea aprobada por el Congreso eliminando a las EPS y, al contrario, también para que la reforma sea rechazada”. 

Esa crisis es vieja y es estructural, desde que se creó el sistema ha vivido en crisis, con insuficiencia de recursos y de servicios. Era evidente que solo iban a quedar pocas EPS, más cuando se lesgenera mala fama, y no se le pagan debida y oportunamente las cuentas,  como lo determinó la CorteConstitucional recientemente ordenándole al gobierno el pago de los rubros de  los llamados ‘presupuestos máximos’. Pero también sometidas a una eliminación, prometida por el presente gobierno. ¿Es razonable que a una prestadora de salud de esas, en semejante riesgo, que el sector financiero le preste? ¿Que un proveedor le fíe? ¿Que los trabajadores le ofrezcan, sin parar, días  sin pago?   

El gobierno nacional, el Presidente de la República y el Ministro de Salud, han manifestado que a las EPS solo las mueven las ganancias. Dando a entender  que no es de su interés la prestación del servicio. 

He aquí una equivocada incomprensión   del papel del sector privado. La cual no es responsable de las fallas de regulación y débil vigilancia estatal. 

Parece no entender el gobierno  que se puede ganar dinero y al tiempo prestar un servicio de salud al ciudadano. 

Acaso (en un espacio microscópico a diferencia del gigante sistema de salud)  no es eso lo que hace un médico como agente individual (el homo economicus): ¿ganar dinero y al tiempo serle fiel al juramento hipocrático de servir al paciente?

El esfuercito de la Gobernación

La mitad de la población del departamento vive bajo pobreza monetaria, sin recursos suficientes para alimentarse o tener una vivienda digna.

Por no decir que, en su totalidad, la mayoría de niños, niñas y adolescentes pertenecientes a esas familias en pobreza monetaria asisten a instituciones públicas. Para ellos el Programa de Alimentación Escolar, PAE, es más que una simple ración alimentaria. Para muchos, es la única comida que consumen en la mañana. 

Hemos sido testigos de historias de estudiantes que van al colegio con la ilusión de comer algo. Sin embargo, ya van dos semanas de clases y el PAE no ha iniciado su operación en los 24 municipios del departamento del Cesar no certificados (se excluye Valledupar). 

El 29 de febrero iniciaría la prestación, según información entregada por la Secretaría de Educación Departamental. El problema es que no llegará a todos los estudiantes: solo al 70 %. ¿Y el otro 30%? ¿Qué pasará con ellos? Lo más preocupante es que no se prestará todo el calendario académico. En las instituciones con media jornada solo 80 días y en la jornada única (que aún son minoría) 150 días de raciones. 

Todo este dinero proviene de la Nación.  $55.000 millones. Por eso, nuestro llamamos a la Gobernación: es  momentode hacer un esfuerzo y con presupuesto propio o de regalías aumentar la cobertura del PAE y los días que se prestan. ¡No hay mejor inversión que la educación pública!

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