X

Rafael el avispao

Rafael Escalona Martínez o simplemente Escalona, era un hombre de una inteligencia privilegiada y avispao, que explotaba como le daba la gana en sus composiciones a ricos y pobres, poderosos y débiles y aristócratas y humildes. A todos los arrodillaba ante su figura imperial y mandona y hacia que lo convirtieran en el centro de atenciones cuando llegaba en sus largas correrías de parranda en parranda.

Llegaba donde el humilde y pobre, le mataban la mejor gallina y hasta el gallo, pero cargaba acordeonero que no le cobraba, que a la larga le salía caro, en su carro, recuerdo a María la Bandida, siempre tenía abundante whisky de moda y en el bolsillo o envuelto en un periódico fajos de billetes que gastaba y regalaba con mucha facilidad, era el centro, era el Rey y con eso gozaba y alimentaba su ego. Cuando ese hombre llegaba al patio cantina de Petra Arias elegantemente vestido, con sombrero, botas, fajón texanos y pistolas al cinto con abundantes tiros, era la locura, enseguida aparecía ‘Colacho’ y si lo hacía sin acordeón, en forma dura pero suave le decía: y usted que viene a hacer aquí sin acordeón y ‘Colacho’ al instante regresaba con el instrumento e iniciaban una interminable parranda calentándole el oído a ‘La Mona del Cañaguate’; cuando en Manaure montado en brioso caballo porque era buen jinete, entre ellos recuerdo a Rommel, un alazán de fina estampa de mi papá y a veces en hermosas potrancas “sin bridas y sin estribo”, levantaba el pueblo a tiros y llegaba finalmente donde ‘La Richy’, una rica hacendada que en compañía de su esposo lo esperaban con sancocho, ron y amigas o cuando inesperadamente se presentaba en Urumita en la casa de mi tío Pedro Nel, donde tenía pieza reservada y salía con mi primo, mi recordado primo ‘Cabiche’, su compinche y amigo de cuitas a donde Ospicio López, Don Ospicio, el más rico e importante del pueblo a quien ya le había compuesto un paseo y como tal lo tenía abajo, eso era la locura, whisky a torrente, comida por montones y aparecía por arte de magia ‘Chema’ Ramos, el papá de ‘Chemita’ y abuelo del otro ‘Chemita’, en compañía de Jaramillo, famoso cajero fallecido este año y papá de mi hermano José Rafael y hacían larguísimas parrandas, en una de ellas nació ‘La casa en el aire’, compuesta a su bella y recién nacida hija Ada Luz; de ahí arrancaba para Villanueva donde Carmen Díaz y Cristinita, ahí gastaba él, porque Doña Carmen sabía que se iba a llevar a Emiliano y entonces le decía: “acuérdese que aquí comemos”, de ahí jalaba para donde Cristinita en donde también gastaba, pero interesadamente, pues andaba pendiente de Dina Luz, a quien se consiguió y vivió por espacio de varios años; brincaba para donde ‘El Mono’ Dangond, el más rico terrateniente del pueblo que ya lo esperaba en su hermosa y amplia residencia o en la de su pariente Julio Orozco Dangond, ahí no gastaba nada, ni ponía nada, le daban todo hasta ropa si él quería, porque ya tenía pisao a ‘El Mono’, a quien le compuso el merengue famoso ‘El tigre de las Marías’, que lo hizo conocer como una de las figuras más emblemáticas e importantes de la región y hoy lo sería más pues es el abuelo de la pendejaita del famoso Silvestre Dangond Corrales, a quien siempre que le toco el tema del por qué no le ha rendido homenaje a su abuelo grabando esa canción me dice: que lo va a hacer, pero no lo ha hecho y eso no tiene perdón de Dios.

Uy, se acabó el espacio, pero voy a continuar de pronto con el tema de Rafael y no seguir fregándole la vida al Alcalde, porque veo la forma agresiva como está atacando los huecos de la ciudad, aunque el de la 11 con 12 sea el último, porque hay tantas cosas importantes que analizar de las canciones de Escalona y sus resultados. Si Rafael no compone el merengue ‘La Vieja Sara’, ¿creen ustedes que ella, El Plan y su familia serían temas suficientes para escribir un libro, tal como se lo propone el insigne columnista colega Aquilino Cotes?

Por José Manuel Aponte Martínez

Categories: Sin categoría
Jose_Aponte_Martinez: