Edgar Ojeda es un destacado arborista mexicano, conocido por su dedicación a la restauración forestal y su certificación como ISA Certified Arborist, es decir, un arborista que tiene los conocimientos y habilidades para cuidar los árboles. Estará en la octava versión del Foro del Árbol, organizado por el diario EL PILÓN, el 26 de marzo en el salón Yui del Hotel Sicarare, un espacio “único que deberían tener otras ciudades del mundo”, asegura el arborista.
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Actualmente, está cursando una maestría en Urban Forestry & Arboriculture, que se enfoca en la mejora de la interacción entre los árboles, las ciudades y sus habitantes. Su formación como ingeniero en Restauración Forestal le ha proporcionado una sólida base para abordar proyectos que buscan armonizar el desarrollo urbano con la conservación del medio ambiente.
Ojeda ha dictado ponencias como “Diseñando desde la raíz: mitos y verdades del arbolado urbano”, dirigida a estudiantes de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), con el objetivo de acercar a los jóvenes a la importancia del arbolado urbano y su diseño adecuado. Además de su trabajo académico y de divulgación, Edgar Ojeda es activo en redes sociales, donde comparte sus experiencias y conocimientos sobre el cuidado de los árboles y la biodiversidad urbana. Ha participado en proyectos prácticos, como la aplicación de aminoácidos en suelos y la poda de ramas secas, mostrando su compromiso con la salud de los árboles y el medio ambiente.
Queremos saber sobre tu relación con Valledupar. ¿Cuál es tu conexión con esta ciudad y qué te ha llevado a interesarte en ella?
Bueno, mi relación con Valledupar es doble. Por un lado, he tenido la oportunidad de conocer algunos árboles monumentales y patrimoniales allí, como el famoso palo de mango en la plaza y la arboleda de algarrobos. También hay árboles de caucho en otra avenida que necesitan atención. Me ha llamado la atención porque creo que Valledupar necesita árboles grandes, sanos y seguros que puedan proporcionar servicios ambientales, como mitigar las altas temperaturas.
Por otro lado, mi conexión personal es a través de mi amigo Miguel Ángel Sierra, quien en paz descanse. Lo invité a México para colaborar en algunos proyectos, y siento que debo seguir su legado y dar voz a los árboles.
Es cierto que los árboles en ciudades calurosas como Valledupar ayudan a hacer más soportable la temperatura? ¿Cuál es la base científica detrás de esto?
Sí, es una realidad. Cuando te pones debajo de un árbol, la temperatura puede bajar hasta 8 grados. Esto se debe a que los árboles funcionan fisiológicamente como un sistema de enfriamiento natural. Expulsan microgotas que, al interactuar con el viento, reducen la temperatura. Es similar a cómo funcionan los aires acondicionados, pero al revés. Los árboles son infraestructura viva que proporciona confort humano en ciudades calurosas.
¿Qué crees que Valledupar necesita en términos de arbolado urbano?
No se trata de tener muchos árboles, sino de asegurarse de que los que existan sean suficientemente grandes, sanos y seguros. Deben poder expresar todo su potencial genético y estructural, y estar en armonía con la infraestructura urbana, como el cableado, pavimentos y luminarias. Esto es crucial para que los árboles puedan cumplir su función de manera efectiva.
Por: Katlin Navarro Luna / EL PILÓN