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¡Pulso presidencial!

Los expresidentes son muebles viejos, que deben estar en el cuarto de San Alejo, frase que se le atribuye al expresidente Alfonso López Michelsen, pero cuya autoría corresponde al trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos, Harry Truman.

A juzgar del expresidente César Gaviria, es poco o nada lo que representa en su colectividad, al decir de liberales de la base popular que giran alrededor de los candidatos presidenciales del Pacto Histórico, Gustavo Petro, Sergio Fajardo, Rodolfo Hernández y del mismo ‘Fico’ Gutiérrez.

El expresidente Uribe con 20 años en el poder, retrocede en imagen positiva y su desaprobación es evidente y explicable por el desgaste del tiempo y del uso. Juan Manuel Santos, un tanto más coherente con el curso de la historia y el relevo generacional, no es ajeno al debate electoral y hasta mueve sus alfiles para evitar que le hagan trizas el Acuerdo de Paz, tema que plantea el verdadero pulso en una guerra irreconciliable entre tirios y troyanos.

Politólogos dan por sentado que de no pasar a la segunda vuelta Sergio Fajardo, en idilio con la excanciller, María Ángela Holguín, el expresidente Juan Manuel Santos rodearía a Petro porque los identifica el Acuerdo de Paz.

Y orbitando la puja presidencial, el carismático Rodolfo Hernández exhaló un dejo sobre el refrito de la expropiación: ¡nooooo!, “Petro no expropia a nadie. Mis empresas crecieron durante su gestión como alcalde de Bogotá. No son objetivos. Quieren ganar a mansalva”, replicó el exalcalde de Bucaramanga.

Sobre el candidato ‘Fico’ Gutiérrez, quien ha querido desmarcarse de la figura presidencial y del eterno presidente, los analistas políticos y la misma opinión lo asocian con Uribe y Duque, sin desligarse de las maquinarias, las mermeladas y los cacaos empresariales como el GEA (grupo empresarial antioqueño), Luis Carlos Sarmiento Angulo, el emporio de los Char o Mario Hernández, empresario del cuero, y son algunos por enumerar, pero no le alcanzaría el ritmo paisa para llegar al solio presidencial frente al descomunal malestar social.

Pero señores, cordura porque la politiquería polariza y hasta nos vuelve irracional y nos hace aterrizar en ofensas mutuas. El diálogo, en cambio, eleva los niveles morales de la confrontación, porque introduce el elemento racional e inteligente alejado de los adjetivos ofensivos: Nelson Mandela.

El expresidente sudafricano tuvo todas las razones para apelar al odio y la violencia, pero optó por la lógica superior del perdón. Que gane la presidencia de Colombia el que haga menos fraude, y es una premisa llena de suspicacias, porque lo ideal es que triunfe el más íntegro, capacitado y con autonomía, pero nunca en cuerpo ajeno.

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Tags: presidencia
Miguel Aroca Yepez: