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Patillal, una tierra que cuenta su historia a través de composiciones

Como un pueblo de casas humildes y gente sencilla en la que se encuentra un encanto que llena y convida a permanecer, a conversar y volver, así describen algunos patillaleros a su tierra. Se trata de uno de los corregimientos del norte que conforman a Valledupar y que en medio de las melodías y la magia que encierra se ha ganado un lugar muy especial entre nativos y visitantes.

La principal muestra del talento artístico que nace en este lugar es el Festival Tierra de Compositores que se organiza anualmente entre el 23 y 25 de diciembre, aunque este año solo tuvo actividades dos días, y que convoca a una romería de personas que acuden a disfrutar de las diferentes actividades que se programan en el marco del mismo.

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Este festival, según relató el gestor cultural Juan José Corzo, surgió en el año de 1985 y desde entonces se ha venido consolidando hasta constituirse en una vitrina para seguir impulsando a los nuevos talentos de la región. Solo en una ocasión, año 2001, dejó de contabilizarse porque se presentó una cruda situación de violencia que dejó las competencias con un resultado desierto en el que todos los que participaron recibieron el mismo reconocimiento.

Alberto Daza, presidente del Festival Tierra de Compositores, explicó la importancia de este evento para el folclor vallenato.

Ahora ha logrado posicionarse como una fiesta popular que se convierte en el escenario ideal para seguir promoviendo el talento de los compositores. Precisamente, expresó Alberto Daza, presidente de este festival, por ser Patillal uno de los pueblos privilegiados donde han nacido los principales compositores de la región como lo fue el maestro Rafael Escalona, José Hernández, Freddy Molina, Octavio Daza, Edilberto Daza y muchos otros más, se ha propiciado esta tradición que este año cumplió con su versión número 30.

En el marco de dicho evento se dio una programación de cultura y folclor que contó con el concurso de canción inédita y acordeón infantil, así como el concurso de cometas, que es un juego tradicional de esta zona, algo que de hecho Freddy Molina incluyó en una de sus canciones que llamó ‘Tiempos de la cometa’.

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“No teníamos presupuesto para más”, expresó Daza, quien reconoció que la falta de recursos para esta festividad es uno de los principales desafíos que tienen. Fue la administración local la encargada de patrocinar las actividades estipuladas dentro de este festival que cerró en una noche con broche de oro donde Moisés Angulo, Iván Villazón, Chiche Maestre y Carlos Tobio estuvieron en escena.

Durante esta versión, el homenajeado fue Darío Pavajeau, quien en palabras de Juan José Corzo “es un personaje de la historia patillalera, descendiente de Patillal, reconocido como gallero, folclorista, una persona de excelsas condiciones humanas que merece que se le haga este tipo de reconocimiento”.

Entre tanto, se espera que esta festividad siga creciendo ya que como aseguró el presidente de dicha organización: “Todo va en avance, gracias a Dios que tenemos este festival, por ser el hijo mayor del Festival Vallenato que ha sido incondicionalmente nuestro apoyo, entonces esperamos cosas buenas porque todo lo que les llegue a ellos nos lo transmiten a nosotros”.

Por su parte Corzo, gestor cultural, consideró que este espacio tiene que proyectarse con una visión cultural con el propósito de mostrar lo que tienen en esta tierra. “Somos dueños de un acervo cultural que está impreso en la obra musical que han hecho los compositores de Patillal. En cada canción hay una historia, hay un mensaje y entonces hay que profundizar en esos temas para poder seguir proyectando a Patillal y a su festival”, agregó Corzo.

De la misma manera el abogado Lucas Socarrás, quien también compone, manifestó que este festival tiene un futuro enorme en el que se han esforzado por vincular a jóvenes para dejarles la responsabilidad de promoción del mismo en un futuro. Mientras que también enfatizó en la necesidad de recursos por parte tanto del Gobierno Nacional como departamental y municipal para que se acceda a unos aportes considerables que permitan una proyección mayor, ya que expresó que se trata de un festival que es pobre de recursos, pero rico en talento.

“Talento tenemos y la perspectiva es dejarle esto en manos de personas que le guste, que amen el folclor, que lo quieran y lo conserven. Que luchen por mantener esta cultura que nos la ha mandado Dios en este terruño”, expresó Socarrás, quien a su vez destacó que Patillal es una tierra acogedora, hospitalaria, en la que cualquier persona brinda cariño y una atención, donde por idiosincrasia se han distinguido por esa labor que desempeña cualquiera de los habitantes por muy humilde que sea, personas atentas por naturaleza.

Lucas Socarrás, abogado y poeta, recordó la importancia de que los jóvenes asuman la responsabilidad de continuar la promoción de este festival.

Sobre lo que ha hecho posible que nazcan tantos compositores reconocidos, explicó que se debe a que Patillal es un pueblo exótico en sus paisajes y esa es la base de la inspiración de todos los compositores porque canciones de Freddy Molina o de Octavio Daza por ejemplo, son sencillas, con palabras cotidianas, en las que no se encuentran frases rebuscadas sino espontáneas que nacieron en este entorno de cerro, en las estribaciones de la Sierra Nevada. “Patillal yergue como un monumento al folclor, a la cultura del pueblo colombiano”, agregó.

LA NUEVA PLAZA

En medio de la clausura del Festival Tierra de Compositores, se inauguró ayer la nueva plaza de Patillal que entrega terminada la Alcaldía de Valledupar. Se trata de un escenario que según el secretario de Obras Públicas, Juan Pablo Morón, es la plaza más importante del departamento y el espacio público más grande de la zona rural del país. Este lugar, explicó Morón, consta de 1.7 hectáreas intervenidas con el 65 % de zonas verdes respetando el entorno paisajístico y natural de la plaza.

Además cuenta con el monumento a los cuatro aires que hace homenaje a la puya, el son, el paseo y merengue, un ‘Yo Amo Patillal’, una nueva tarima cubierta con una estructura metálica que ASESCO va incluir dentro de sus obras insignes del 2018 en una revista para el próximo año, nuevos camerinos, nuevas oficinas para el desarrollo de eventos culturales y musicales.

Sumado a esto hay una nueva cafetería con baños públicos, una plazoleta denominada ‘Piedra Lisa’ en homenaje a los elementos naturales de Patillal, juegos infantiles con énfasis en niños de tres a seis años con piso en caucho, antigolpes, dos canchas multifuncionales con graderías. Tiene todo un escenario para la realización de eventos musicales con una capacidad entre 3.000 y 5.000 personas en aforo. Ciclorrutas, senderos peatonales, sendero de la virgen y la restauración de la Virgen de las Mercedes que se encuentra en el mismo lugar también han hecho parte de esta adecuación. “En términos generales todas las condiciones paisajísticas y urbanísticas para un espacio de calidad que estamos seguros sería como el inicio y fin de esa ‘Ruta Escalona’ donde vamos a tener la oportunidad de tener unos circuitos turísticos que van a potenciar la economía del municipio de Valledupar”, acotó Morón.

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