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Panorama Jurídico | ¿Y ahora quién podrá salvarnos?

Se dice que ni la vacuna contra la pandemia, ya que ésta requerirá de refuerzos, menos el Chapulín Colorado, pues éste personaje desapareció del panorama. Necesitamos descubrir, descifrar contenidos de aprendizaje, para decidir que  hacemos; adecuarnos, iniciar nuevas rutas interpretando la nueva situación que vivimos; responsabilizándonos y apasionarnos de actividades  útiles para salvarnos de la hecatombe a la que nos conduce éste mundo indolente, inconsciente, desnaturalizado al que cada uno de nosotros algo le ha aportado para que reaccione así.

Nuestra misión, será disminuir riesgos a nuestra vida física y personalidad, factores que nos irán destruyendo de no incorporarlos; ser moderados en nuestro entorno; ese equilibrio que en muchas actuaciones y momentos donde encontramos dificultades, deben aparecer. Corresponderá evaluarnos debida y oportunamente, trazarnos propósitos.  Reconocer al otro; es muy fácil criticar al semejante, no  lo aceptamos. Todo lo que está sucediendo sirve para arraigarnos, para salvarnos de esto o aquello que nos estaba y sigue afectando; debemos procurar ser más humanos.

Nos falta conciencia, no la hemos tenido; coordinemos nuestras acciones y reacciones.  No pretendas correr sin saber caminar, dice una canción. Deseamos ser protagonistas de mucho y no sabemos nada. A futuro, tenemos que actuar adecuadamente, de acuerdo a nuestras habilidades por convencimiento propio, no ser inducidos por seguir modelos importados.

Los valores éticos que hemos despreciado, abandonado, tendrán que ser “inyectados” desde la  infancia; dándoles el verdadero sentido, solo así nos desarrollaremos como personas, ciudadanos.  Cada quien tiene un mundo circundante que debemos controlar, manejar; es aquí donde sacaremos ese potencial para recuperar valores desechados y superar obstáculos que se presenten en ese mundo, de acuerdo a nuestras posiciones o creencias obteniendo triunfos significativos en nuestro ámbito personal y familiar.

En la actualidad se habla mucho de practicar el emprendimiento, el ingenio personal al servicio de la comunidad; abandonar ese individualismo salvaje, dañino que impide progresar.  El emprendimiento no es más que el inicio de una actividad que exige esfuerzo y trabajo y tiene cierta importancia o envergadura, requiere estar dispuesto a sortear riesgos relacionados con el tiempo, recursos… un emprendimiento que no sea teórico, que sea aterrizado, cuyo objetivo sea promover y apoyar el desarrollo de unidades productivas, especialmente aquellas de pequeño y mediano porte, incluso las provenientes de la economía social y de otras figuras de trabajo asociado, empresas recuperadas y en proceso de  reconversión a nivel local y nacional.

De esta manera lograremos una línea de salvamento de competencia sana, leal, no como la hemos vivido; la cual nos ha dejado desaciertos, insatisfacciones y desilusiones.  A futuro debemos compaginar la vida  física y la economía.

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Jairo Franco Salas: