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No más ‘inris’ al río Cesar

Los ríos son las fuentes permanentes de agua, tan indispensables como los alimentos y el oxígeno para la supervivencia de la humanidad; sin embargo, en el departamento del Cesar nadie cuida la corriente natural de sus ríos, en consecuencia poco a poco se van secando, evidencia de esto hay por todo nuestro territorio.

En modo alguno pretendo demeritar la loable campaña realizada por EL PILÓN, cuyo propósito es que todos los cesarenses tomemos el compromiso  de conservar el curso de nuestros ríos con buen caudal y la menos contaminación posible. Por consiguiente, a la directiva del periódico y a todos sus colaboradores, con suma alegría les reitero mi aplauso por tan amplia y valiosa acción, así como los han elogiado los siempre entusiastas guardianes del medio ambiente de la región.
Temprano asistí al foro ‘Miremos el río Cesar’ pero, lamentablemente, en su comienzo tuve que ausentarme y solo alcancé a ver el video filmado por el equipo periodístico (también léase logístico) de EL PILÓN, que muestra desde el nacimiento del río hasta su desembocadura en la ciénaga de Zapatosa, libre de contaminación en la estribación de la Sierra Nevada de Santa Marta habitada por indígenas de la etnia Wiwa, el resto de la cuenca del río requiere de una gran intervención y grandes recursos para  salvar todo su afluente.

En mi apresurada salida del evento, me encontré con el señor gobernador Francisco Ovalle Angarita y mi primo Miro Quiroz de Guacoche, con los cuales crucé unas palabras pertinentes a la responsabilidad concerniente a la enorme gesta que toca hacer a favor del salvamento del río Cesar, de lo contrario toda inversión pequeña sería baldía. Además, al señor Gobernador le manifesté mi agradecimiento por su inefable voluntad  de terminar la carretera entre Guacoche y Guacochito, cuya licitación ya está concretada. Creo que tiene igual empeño en la recuperación de los ríos Cesar y Guatapurí.

En mi niñez disfrute mucho el río Cesar, porque la casa donde la pasé quedaba a pocos metros de sus orillas llenas de arena brillante con el sol, sus aguas eran cristalinas y de apreciable cantidad en verano, cuyo peligro eran unos peces conocidos como rayas o rallas, en verdad, no sé cómo se escribe, lo cierto es que cuando se pisaban, sus picadas son muy dolorosas. También recuerdo que en época de pesquería, frente a la casa pasaban los pescadores con bagres, que a veces por sus tamaños los cargaban entre dos colgados de una vara.

Hace más de un año fui al sitio donde me bañaba varias veces al día cuando niño y sentí desolación ante tremendo panorama, no encontré río, solo había pequeñas casimbas con agua negruzca y socavones por el saque de arena para la construcción inmobiliaria de Valledupar, que queda a 20 minutos en las volquetas de su trasporte, las cuales deterioran la angosta carretera después de dejarle pequeños jornales a los renombrados paleros de Guacoche.

En realidad, la gente de los siete municipios del Cesar por donde pasa este río vive en emergencia sanitaria, así que la planta de tratamiento de las aguas residuales vertidas antes del puente Salguero es una urgencia, igual la represa multipropósito Los Besotes y la intervención de la ciénaga de la Zapatosa. No más ‘inris’ al río Cesar tampoco al río Guatapurí.

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Jose_Romero_Churio: