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Mientras Mancuso habla, ‘Jorge 40’ calla

Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo, se conocieron en 1995, en una cita que gestionó el comandante de las autodefensas que operaba en el centro del Cesar, alias Jimmy: “Jimmy me dice que me presente en el piso tercero, de la habitación tal, del hotel Sicarare, donde estaba un señor, yo llego, me presento y llegan unos hombres de seguridad… Entro y él se me presenta (Salvatore Mancuso), me dice que es la persona encargada que mandó Carlos Castaño jefe de las AUC”. (Declaración dada a la JEP).
Desde el principio, la empatía fue mutua, quizás por ser ambos de ciudades intermedias donde todo el mundo se conocía en esa época y pertenecer a la clase alta; seguramente les generó una especie de confianza mutua. Ahí inició un camino de sangre y terror que hoy los tiene por vías casi opuestas: mientras Salvatore Mancuso está muy cerca de ser aceptado en la JEP, por la verdad que está contando; Jorge 40, como el estudiante malo del colegio fue expulsado por no aportar nada. Mancuso, en una escabrosa audiencia, reveló cómo inició el paramilitarismo, cuando el Estado se asoció con sectores privados para asesinar, desplazar y traficar, con la excusa de acabar con la guerrilla; una máquina de muerte que se asoció con el DAS, la Fiscalía, el Ejército y la Policía, financiada por ganaderos, comerciantes, empresarios y multinacionales. Dio detalles de cómo operaban en toda la región Caribe.


Pero ¿por qué Mancuso está decidido a buscar otra oportunidad para reencontrarse con la vida y ‘Jorge 40’ está aferrado a no contar nada? Sencillo, no ha entendido el valor de la reconciliación y la verdad que tanto necesita este país, porque no quiere darle la cara a las víctimas; además, está jugando una partida de ajedrez con intereses políticos y económicos de toda esa renta ilegal sangrienta que le proporcionó su militancia en las AUC. Necesita proteger a su hijo, quien ahora, paradójicamente, es representante de las víctimas en el Congreso y sueña con ser gobernador del Cesar, con el respaldo político del representante Ape Cuello, el único político que, misteriosamente, salió inerme de la parapolítica, pese a haber sido señalado por la Fundación Arcoíris como beneficiario de uno de los distritos electorales de ‘Jorge 40’.
Tampoco le conviene decir la verdad porque sus testaferros aún le rinden cuentas de bienes inmuebles, maquinaria y tierras que se robó en zona de La Mesa (corregimiento de Valledupar), Pueblo Bello y Codazzi (Cesar), Chibolo y San Ángel (Magdalena). En resumen, ‘40’ sigue delinquiendo y moviendo sus fichas, y tiene un acuerdo con Mancuso, para echarle el agua sucia y sacar del camino a sus enemigos de siempre, los Gnecco, que si bien hicieron parte de toda esta violencia paramilitar, no fueron los únicos; además, dicho sea de paso, fueron perseguidos a sangre y fuego por las AUC. Con todo este enroque, ‘Jorge 40’ hace jaque mate, le despeja el camino a su hijo “Yoyo” Tovar para poder aspirar en 2027 y, de ñapa, deja libre de toda culpa a la cúpula paraca de ganaderos, políticos, empresarios, periodistas y comerciantes de la tal “sociedad vallenata”, quienes todavía pagan por ese silencio, para que no salga a la luz cómo diseñaban planes macabros en la finca La Colombia y El Mamón (La Mesa) y en jurisdicción del Alto de la Vuelta (corregimiento de Valledupar) con alias 39.

Muchas cosas quedarán sin saberse. ¿Cómo y por qué se gestaron las masacres de Minas de Iracal, La Mesa, Guacoche, Estados Unidos y Media Luna? ¿Dónde están los restos de los agentes del CTI que reclaman los familiares? ¿Quiénes participaron en los asesinatos de los periodistas Amparo Jiménez y Guzmán Quintero Torres? ¿Cómo capturaron la democracia en el Cesar, poniendo alcaldes a dedo y nombrando candidato único a la gobernación a Hernando Molina Araújo? ¿Quiénes asesinaron en serie a la familia Arias en Atánquez? ¿Por qué y quiénes asesinaron a ‘39’? ¿Cómo fueron las alianzas con el también recién expulsado de la JEP, coronel Hernán Mejía?.


De buena fuente sé que la esperanza que abriga ‘Jorge 40’ es que ese poder político con el que cuenta hoy, algún día lo saque de la cárcel, sin contar nada; tamaña estupidez, por lo visto se va a quedar esperando en una celda.

Por: JACOBO SOLANO C. / @JACOBOSOLANOC

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