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Los riesgos en un salón de belleza

Entre 2015 y 2016 la Secretaría de Salud Municipal ha cerrado ocho establecimientos de belleza en Valledupar.

El 26 de abril de 2007, Jorge Mario Daza, de 25 años pagó 200 mil pesos para que le afeitaran y depilaran su cuerpo en un reconocido establecimiento de belleza en Valledupar.

Lo atendieron en un consultorio donde solamente había una camilla, se demoró poco, no más de 30 minutos. Salió ilusionado, pensando que en el Festival Vallenato podría lucir mejor su cuerpo.

La felicidad le duró pocas horas porque empezaron los dolores y un tono irritado en el pecho.

En su momento, la cosmetóloga que lo atendió le explicó que hubo un rechazo a la crema aplicada en el procedimiento. Primero le recetaron antibiótico, pero al día siguiente, cuando no hubo mejoría, le recomendaron visitar un médico. El centro de estética cerró, cuando fueron en busca de otra explicación por parte del establecimiento de belleza.

La situación de Jorge Mario Daza empeoró porque su mentón comenzó a deshollejarse y el pecho se tornó sensible a cualquier estímulo físico.

“Un amigo me recomendó ese lugar, me extrañó que los vellos me dolieran en exceso cuando los arrancaban con bandas y cera, había mucho frío en ese salón y eso hacía que me doliera más. Me acostaron en una camilla sin sobrecama y no me preguntaron si era alérgico a cualquier crema o medicamento, todo eso lo vi normal porque uno hombre a eso no le para bolas, desde entonces hay partes en donde no me salen pelos, parece una zona muerta en mi cuerpo”, reconoció. Según los expertos, el calor dilata los poros y hace que el vello se desprenda con mayor facilidad. ¡Lo mismo sucede en el caso de la depilación de cejas!

Las peluquerías, salones de belleza y estéticas deben contar con locales limpios e higiénicos, así como el equipo destinado para la prestación de sus servicios, conforme a las normas de regulación sanitaria. Son acciones que se ponen en práctica para realizar un trabajo con garantía, previniendo la diseminación de enfermedades, accidentes o cualquier otro problema.

Para Amanda Margarita Soracá, quien labora en un reconocido salón de belleza de Valledupar, “la higiene es una de las bases principales de un establecimiento. Se conservará el ambiente de trabajo lo más limpio, aireado, seco e iluminado posible. Cuando el cliente presenta señales evidentes de enfermedades contagiosas es preferible que no sea atendido”.

Los recipientes de los diferentes productos deben estar perfectamente etiquetados y rotulados.
Los trabajadores deben poseer buen estado de salud física y mental. En igual forma su imagen debe exteriorizar limpieza y pulcritud. Durante su labor no debe usar joyas en las manos. Es necesario conservar las uñas cortas y perfectamente limpias, según la profesional.

El material debe mantenerse en buen estado de limpieza y de conservación para evitar la diseminación de microorganismos, para lo cual se debe utilizar el equipo y material únicamente para un solo cliente.

Según datos entregados por la Secretaría de Salud de Valledupar, en lo que va corrido del 2016 se hicieron más de 200 visitas a establecimientos de belleza legalmente inscritos ante Cámara de Comercio.

“Este tipo de negocios crecen cada día, el trabajo que hacemos es llegar para hacer una evaluación integral de los procesos que ellos tienen y los elementos que utilizan, cuando es necesario se hace un plan de mejoramiento para brindarles asistencia e identificar las debilidades, se firma un acta y se da un plazo en el que deben corregir las fallas, de persistir procederemos al cierre provisional, este año cerramos un salón de belleza y el año pasado fueron siete”, dijo la secretaria de salud municipal, Claudia Margarita Zuleta.

Además explicó que “nosotros trabajamos en cinco puntos críticos a la hora de evaluar el funcionamiento de un local de esta naturaleza: bioseguridad, recolección de residuos, área específica para el lavado de utensilios, implementación de fumigación e idoneidad del personal que allí labora. Nos respalda la normatividad como veedores de la salud pública, trabajamos conforme a la resolución 2233 de 2004 y 3925 de 2005, a veces el usuario no tiene la precaución de verificar el estado de higiene de los elementos que se utiliza y ahí entramos nosotros”.

“Hemos identificado que hay muchas personas que han llegado de Venezuela a trabajar ilegalmente a muchos salones de belleza, no quiere decir que el negocio sea ilegal. Para afrontar esta situación, hicimos una alianza con el Sena para capacitar y evaluar al personal empírico”, reconoció la funcionaria.

Hay informalidad

El 70 por ciento de los salones de belleza que funcionan en Colombia son informales y no están cumpliendo con las medidas de bioseguridad que exige el Gobierno. Esa fue una de las conclusiones del tercer encuentro nacional de peluqueros que organizó Fenalco en Bogotá.

Se estima, según estadísticas de las firmas de cosméticos, que en Colombia, hasta hace siete años había 40 mil centros de estética. “La mayoría son negocios de ‘garaje’ que están ofreciendo servicios a bajos costos y sin implementar medidas higiénicas para proteger a los clientes y los mismos estilistas”, aseguró una fuente del gremio afiliado a la Federación Nacional de Comerciantes.

Afirmó la fuente que “la falta de asepsia en estos establecimientos de embellecimiento está generando infecciones en la piel a los usuarios, específicamente hongos en los pies y las manos”.

El experto en bioseguridad del Ministerio de Protección Social manifestó que “los estilistas también están presentando problemas pulmonares por la inhalación de cabellos y sustancias químicas”.

“Algunos peluqueros han muerto y en las autopsias les aparece una especie de ‘tapete’ que les cubre los pulmones. Estos son cabellos pequeños que inhalan mientras dialogan con sus clientes”, explicó el funcionario.

Concluyó que “un kit que se necesita para cada manicure o peluquería cuesta entre 1.000 y 3.000 pesos. Pero al cliente se le garantiza que implementos como limas, toallas, separadores de uñas y lías que sean desechables. Así se evitan infecciones en la piel u otras más graves como el sida y la hepatitis B”.

Los riesgos

  • Algunos establecimiento que hacen manicure y pedicure no cuentan con equipo de esterilización, exponiéndote a infecciones por hongos, hepatitis B o C  y VIH.
  • Alergia o intoxicación derivada por la inhalación o contacto con agentes químicos (tintes, decolorantes o esmaltes de uñas).
  • Algunos productos tienen un efecto abrasivo, en especial los del cabello: pueden generar quemaduras.
  • La micropigmentación de ceja puede generar alopecia: Altera el folículo lo que origina una pérdida de pelo en esta zona.
  • Si la piel no tiene un adecuado estado de hidratación al someterse a tratamientos como la depilación de cera se puede producir una lesión mecánica; lo que origina una foliculitis, la aparición de granitos en la piel.
  •  Actualmente está de moda los esmaltes de uñas para 21 días. En estos la uña se lima, ocasionando que se haga más débil; además es recomendable que antes de la aplicación sobre la uña se coloque un tratamiento anti-hongo, para evitar contagios.
  •  Algunos salones promueven la realización de peeling como mascarilla o proceso de humectación. Al no ofrecer al cliente la información del proceso que se le está realizando, éste no sabe las medidas que debe tomar (como evitar la exposición al sol) lo que ocasiona que la piel se manche.

En 2016 la Secretaría de Salud de Valledupar ha realizado más de 200 inspecciones a salones y centros de belleza.

Las peluquerías, salones de belleza y estéticas deben contar con locales limpios e higiénicos, así como el equipo destinado para la prestación de sus servicios.

Por Nibaldo Bustamante

 

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