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Los años no los rinden

En la conmemoración de los cincuenta años de la creación del departamento del Cesar, jornadas que ha emprendido la Gobernación del Cesar a través de la Biblioteca Departamental, y que se han llevado a cabo en Bogotá, Barranquilla y el viernes pasado en Valledupar, nos hemos encontrado con relatos o intervenciones llenas de recuerdos, es la historia contada por algunos de sus protagonistas.

Fue, aquí, en el auditorio Consuelo Araujo Noguera, en donde, por encima de la buena organización, de la alegría de un público selecto, de música, cuando ellos brillaron. Nos llamó la atención, nos conmovió la intervención de dos señores, nonagenarios, que se robaron la atención, con sus lúcidas y emocionales intervenciones, tanto que nos dejaron a los otros panelista sin ganas de participar, sino que ellos siguieran hablando y contando cómo lucharon y cómo fue que lograron la creación del departamento, todo sustentado en anécdotas que enriquecieron más sus intervenciones.

Fue el primero José Antonio Murgas Aponte, ¿Quién no quiere a Toño Murgas? Su caballerosidad, sus saludos famosos, su amor por la vida y por su pueblo, su sencillez a toda prueba, se pusieron de manifiesto cuando tomó la palabra. Nos dieron ocho minutos para intervenir, él protestó y el público pidió que se rompieran las reglas y logró hablar más de lo acordado, y nadie quería que terminara, y aplausos iban y venían.

Tiene el exgobernador y  exministro de Estado, y como dicen muchos, padre de la creación del Cesar, una voz clara, alta, como en sus mejores tiempos de campañas políticas, con dominio de la plaza pública, pero con una facilidad de expresión admirable. Nos instruyó el doctor Murgas sobre facetas que desconocíamos sobre la creación del Cesar.

Luego, el exgobernador en dos ocasiones, exparlamentario por varios períodos, Alfonso Araujo Cotes, quien, con asombrosa fortaleza, ha vencido malestares producto de accidentes caseros dolorosos, también con su voz nítida siguió el relato, enriquecedor, con voz más calmada, pero no menos emocionada, los buenos recuerdos siempre emocionan, también frenéticamente aplaudido por la audiencia.

Se aplaudían, además de las buenas, coherentes y didácticas intervenciones, a pesar de los años a dos personas que no se rinden ante el paso del tiempo, ellos pasan por encima del tiempo, con el mismo cariño por sus pueblos. Nos dieron un gran ejemplo de no a ceder ante los años implacables, nos enseñaron que en la vida no vale rendirse. Los vi tan grandes, tan valiosos, que cuando me tocó mi turno de hablar sobre la mujer cesarense, me sentí disminuida. ¿Y cómo no? Si estaba ante dos titanes, cuyos nombres registrará con honores la historia del Cesar.

Y fue, además, una jornada inolvidable, con serenata, alegría, abrazos; nunca olvidaré el abrazo de felicitación que me dio Amado Villafañe, fue tierno, espontáneo, el líder de su comunidad indígena. Y se lució, como siempre el historiador Tomás Darío Gutiérrez, el profesor César López y el joven abogado Carlos César Silva.

Es de destacar la intervención del gobernador Franco Ovalle, quien  nos ilustró sobre todo lo que ha logrado su departamento desde cuando dejó de ser una provincia hasta ahora. Estas son las conmemoraciones que quedarán para la historia, y las voces de los mayores las escucharán, a pesar del tiempo, aunque ya no estén,  las nuevas generaciones.

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