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Los animales silvestres no son mascotas

Tener de mascota animales propios de la fauna silvestre como loros, serpientes, loros, guacamayas, monos, babillas e incluso tigrillos, acarrea una serie de inconvenientes de tipo legal, de salubridad; pero también estaría alterando procesos al interior del sistema animal.

Alimentación, cuidado, tratamiento y la manera de interactuar con individuos en cada una de las especies es una de las prácticas aplicadas en departamentos como el Cesar, cuando se trata de tener un réptil, ave o un mamífero silvestre.

Nadie explica cómo una familia puede tener de mascota un caimán, como ocurrió en El Paso, centro del Cesar, ni mucho menos serpientes altamente peligrosas para los humanos.

Tampoco la retención en restaurantes, casas campestres y sitios de esparcimiento de iguanas, periquitos, loros, ardillas, mico maicero, boa constrictor, cascabel, guacamayas, armadillos, búhos, que son las especies más apetecidas en este departamento. Aunque los animales en vía de extinción en esta región son: morrocoyo, hicotea y la guardatinaja, según expertos de la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar.

La preocupación por estos, delitos contra la fauna y el medio ambiente, se conciben cuando en el Centro de Atención y Valoración de Fauna y Flora Silvestre de Corpocesar, entidad encargada de recibir, rehabilitar, reubicar y liberar animales, haya recibido a 125 especies desde su puesta en funcionamiento (2017) ya sea por tráfico, recuperación o entrega voluntaria.

El director de la Red de Fauna y Flora Silvestre del Cesar, Edgar Patiño Flórez, dijo que uno de los grandes problemas en la tenencia de animales silvestres como mascotas reside en que se convierte en el factor primordial para fortalecer el tráfico ilegal, que está enmarcado en el decreto 1608 de 1978.

“Si bien sabemos que es ilegal, esa tenencia cultural de la tenencia, es lo que ha permitido que el tráfico ilegal en nuestro país se mantenga, aparte de eso se suma la ilegalidad a nivel internacional que es supremamente alto, y estamos hablando que es la segunda o tercera causa de economía ilícita, escasamente superados por el narcotráfico y posiblemente el tráfico de armas”, explicó Patiño Flórez.

Actualmente en el Centro de Fauna están en proceso de rehabilitación seis tigrillos que fueron rescatados producto del tráfico y tenencia ilegal.

Según este biólogo marino, la tenencia en sí tiene unos efectos nocivos para la biodiversidad, eso se transmite en la sustracción del animal de su medio natural que hace pierda sus condiciones, gestando el corte en la reproducción natural del individuo; lo que se convierte en un deber de la ciudadanía para no tener este tipo de especímenes como mascotas.

“Los animales en su medio natural están adaptados a unas condiciones que son variables y cambiantes, que tienen una carga de elementos patógenos propios de esas poblaciones, cuando los traemos (casa) ellos traen una carga de patógenos, es decir de posibles organismos que pueden afectar la salud humana, y al mismo tiempo los animales se pueden contaminar con cargas propias del ser humano. El problema no es de ida, sino de ida y vuelta, porque ellos nos pueden contaminar y nosotros también, y esa contaminación puede ser letal en algún momento para los humanos, así como también para los animales”, aseguró Patiño Flórez.

Al Centro de Atención y Valoración de Fauna y Flora Silvestre de Corpocesar han llegado especies, como aclaró Edgar Patiño, que ni en zoológicos se encuentran: “Estamos hablando de 152 especies silvestres, donde tenemos tan peligrosas como la taira, un animal carnívoro estilo comadreja, altamente peligroso y lo están teniendo de mascota. No es tanto la cantidad de individuos, sino la cantidad de especies que encontramos porque son objetos de tenencia y tráfico ilegal. Eso quiere decir que el efecto es bastante fuerte”. Y lo que más encuentran son guacamayas e iguanas.

Cabe resaltar que por este delito se pueden generar penas entre 32 y 90 meses de cárcel y multas de hasta 15.000 salarios mínimos.

Historias destacadas

Distintos casos se han presentado en el Centro de Atención y Valoración de Fauna y Flora Silvestre de Corpocesar (CAVFFS), gracias a la oficina de comunicaciones interna se obtuvo información de algunas experiencias con finales que básicamente aportan satisfacción al medio ambiente.

El primer nacimiento

Una pareja de venados (Mazama americana) que se encontraban en cautiverio en el patio de una casa en el municipio de Becerril fueron entregados voluntariamente al Centro de Fauna de Corpocesar.

Al realizarle la valoración veterinaria a la hembra, se encontraba en estado de embarazo, en buena condición y pronta a parir; el macho, al contrario, estaba en delicado estado de salud; no quería recibir alimento y a los días siguientes falleció. Al momento de realizarle la autopsia, se encontró en su estómago una gran cantidad de bolsas plásticas, que definitivamente fueron la causa de su deceso. Una semana después, cuando cuidadores llegaron a alimentar a la venada, la sorpresa fue grande al encontrar una hermosa cría hembra. Fue el primer nacimiento en el CAVFFS de Corpocesar.

Cinco meses después, luego de culminar el proceso de rehabilitación clínica y biológica, madre e hija fueron liberadas en un área protegida del Grupo Prodeco en el centro del Cesar. Hoy se encuentran en el bosque disfrutando de una vida sin encierros, libres y cumpliendo su función en la naturaleza.

Daño a tigrillo

Luego de un mes de tenencia en una casa del corregimiento de La Loma, jurisdicción de El Paso, fue entregado un cachorro hembra de tigrillo cuando llevaba tres días sin comer y poder defecar.

El pequeño felino falleció momentos antes de ser intervenida quirúrgicamente por profesionales del Centro de Fauna y Flora Silvestre de Corpocesar.

“Durante la necropsia se pudo evidenciar que la muerte fue producida por una obstrucción o taponamiento del sistema digestivo por la acumulación de los plásticos. Además de la obstrucción, órganos vitales del animal resultaron afectados por las sustancias tóxicas que liberan las envolturas plásticas (BPA y PS)”, explicó el médico veterinario del CAVFFS, Julián García.

¿Qué es la Red de Fauna y Flora?

La Red de Fauna y Flora Silvestre del Cesar es una herramienta para la gestión alrededor de la biodiversidad de la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar.

Tiene como función principal manejar los procesos biodiversitarios en el departamento, trabajan sobre cuatro líneas fundamentales: atención de fauna y flora silvestre, para ellos tienen una unidad principal en Valledupar y tres satélites como la de La Jagua de Ibirico, otra en Curumaní y finalmente Aguachica; se suman las líneas de control, monitoreo y conservación.

En caso de conocer, saber o tener animales silvestres en su casa, la Red de Fauna y Flora Silvestre del Cesar los recibe de manera voluntaria, solamente debe llamar a los números: 3183627332 o al 3115492014. La coordinación de los procesos está en manos de la Fundación Hidrobiológica George Dahl.

El mono familiar

Luego de una charla de concientización a los miembros de la familia, por parte de funcionarios de Corpocesar; Coco (como era llamado) un Mono rojo Aullador – Alouatta seniculus – fue entregado voluntariamente al Centro de Fauna y Flora Silvestre del Departamento del Cesar, donde está siendo rehabilitado y posteriormente liberado en su hábitat natural.

El autopicaje en loros

Al Centro Atención y Valoración de Fauna y Flora Silvestres llegó un loro real (Amazona ochrocephala) con un grave problema de comportamiento, el autopicaje (extracción de plumas de manera descontrolada).

Son muchas las causas este desorden (genéticas, orgánicas, ambientales y corpotamentales). En este caso, el picaje en loros o aves psitácidas es definido como un desorden del comportamiento derivado del encierro y estrés al que se somete un ave cautiva.

Ahora, el loro real se encuentra en constante supervisión por el equipo de especialistas del CAVFFS, su alimentación es balanceada con el fin conseguir una rápida recuperación y posterior liberación a la vida silvestre.

Un caimán de mascota

Una familia en El Paso tenía un caimán de mascota. Lo paseaba por todo pueblo e incluso hasta la Alcaldía alcanzó a llegar. Finalmente fue entregado voluntariamente a las autoridades ambientales.

“A los 15 días de haber visto matar a la mamá en las playas de Machique, en Venezuela, regresé al lugar, vi el nido y los caimanes ya estaban saliendo de los huevos. ¡Eran como 40! y yo quise traerme uno para la casa, lo metí en el bolsillo de la camisa y ahora ya tiene cinco años, ha crecido y es incómodo tenerlo en la casa” dijo, Armando Tapias, padre de familia, quien hizo la entrega del animal.

El caimán aguja se encuentra, principalmente en los países andinos como Colombia, Venezuela y Perú. Este individuo es atractivo para los traficantes de animales silvestres porque su piel es utilizada para fabricar zapatos, carteras y bolsos.

En cifras, el Centro de Atención y Valoración de Fauna y Flora Silvestre ha recibido (vivos y muertos) 3.580 especímenes; fauna rehabilitada, 705; fauna reubicada, 26; fauna liberada, 2.403.

Categories: Medio Ambiente
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