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Lo que llevó a “Cien años de soledad” a la fama mundial

La publicación de “Cien años de soledad”, hace 50 años, estuvo rodeada de una serie de coyunturas favorables que le permitieron alcanzar el olimpo literario para ser considerado ahora uno de los libros más importantes del siglo XX.

El 30 de mayo de 1967, la argentina Editorial Sudamericana publicó la obra de un autor colombiano residente en México poco conocido que convertiría el pueblo ficticio de Macondo en un lugar mágico para millones de lectores de la novela.

“En el momento de su publicación hubo una coincidencia de factores que allanaron el terreno para el futuro éxito mundial de esta gran obra”, explicó en una entrevista con Efe Álvaro Santana, un investigador español que lleva ocho años estudiando esta novela y que a finales de año publicará su libro “Ascenso a la gloria: la transformación de ‘Cien años de soledad’ en un clásico global”.

El experto, doctorado en Sociología por la Universidad de Harvard e investigador invitado en el Harry Ransom Center de Austin (Texas, EE.UU.), que alberga el archivo de García Márquez, llegó a la conclusión de que la unión de varios factores en el momento del nacimiento de la obra fueron determinantes para su éxito inmediato.

En 1967 la industria editorial española alcanzó su punto más álgido de la década para obras nuevas, después de que cinco años antes el dictador Francisco Franco suavizara la censura y abriera las puertas a la publicación de grandes autores hispanoamericanos, como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y José Donoso.

Además, a mediados de los sesenta se produjo el colapso de los grandes estilos literarios predominantes del momento, incluyendo el indigenismo latinoamericano, tachado de demasiado localista, el realismo social español, visto como predecible y con un lenguaje austero, y la nueva novela francesa, que despertó críticas por su excéntrica manera de contar historias.

Para el investigador, “Gabo”, como era popularmente conocido, consiguió armar un discurso en “Cien años de soledad” que trascendía esos tres estilos a la vez, lo que permitió que las diferentes audiencias coincidieran en alabar lo novedoso de su obra.

En América Latina los lectores la vieron como una novela cosmopolita que se alejaba del localismo indigenista, en España se encontraron con un libro que era un volcán lingüístico y pura fantasía, lejos del austero lenguaje del realismo social, y los lectores internacionales apreciaron el regreso a la narración más clásica que suponía la obra, a diferencia del movimiento francés.

Por último, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias se convirtió en 1967 en el segundo autor latinoamericano en recibir el Premio Nobel de Literatura, después de Gabriela Mistral (1945).

“Entonces, lo más vanguardista era la novela hispanoamericana y ‘Cien años de soledad’ era el gran superventas en 1967 en Latinoamérica”, explicó Santana, que también es profesor asistente en el colegio universitario Whitman, en el estado de Washington.

Todos esos factores prepararon el terreno para el veloz éxito de la obra de García Márquez que, de haberse publicado diez o veinte años antes, “no hubiera alcanzado semejante éxito inicial” de ventas, según consideró Santana.

Era la obra de un autor “muy poco conocido” fuera de los círculos literarios de Argentina, Colombia y México, que vivía en un país que no era el suyo, que era colombiano -país que entonces contaba con escasa reputación literaria internacional- y que narraba una historia muy compleja, repleta de personajes.

La investigación de Santana también se centra en el descubrimiento de siete capítulos olvidados del libro, episodios sueltos que García Márquez difundió para sondear al público antes de terminar la novela.

El autor publicó estos siete capítulos, que representan más de un tercio de la novela, en periódicos y revistas que circulaban en más de veinte países para medir la reacción de los lectores, poder perfeccionar el relato, promocionar el libro y disipar sus dudas respecto a la calidad del texto.

Los episodios cayeron en el olvido porque se creía que eran idénticos a los publicados en la primera edición de 1967, pero no es así: desde la primera página hay cambios en el lenguaje, la estructura, la ambientación y la descripción de los personajes.

“De ahí que estos capítulos olvidados sean de un gran valor literario para entender cómo fue escrita la novela”, dijo Santana, que afirmó que el perfeccionismo de García Márquez como escritor ha sido lo que más le ha impactado durante sus años de investigación.

EFE

Alex Segura Lozano

Categories: Cultura
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