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Lecciones de la frustrada construcción del nuevo Mercado Público

Registramos en el periódico de ayer un informe especial sobre el proyecto del nuevo mercado público de Valledupar.

 “Esto es un proyecto de ciudad y requiere el concurso de actores públicos y privados para lograr el cierre financiero. El presupuesto estimado de esa intervención oscila en los $80.000 millones. Es un proyecto de renovación urbana que implica unos costos adicionales a lo diseñado por la Universidad Nacional(…)”, señalaba el exsecretario de Obras, Jorge Maestre.

“Se necesita el apoyo nacional”, añadió el exconcejal Carlos Picón, quien lideró su aprobación en el Concejo.

El actual gerente del Mercado, Jair Pinto: “El proyecto tiene parqueadero, ascensores, segundo piso con parte administrativa, sectores de comida ordenados. A nosotros nos ha tocado hablar con Espacio Público porque actualmente vendedores y visitantes se parquean donde quieren. Si logramos socializar esa nueva plaza, que creo que se la merece la ciudad luego de 44 años desde la fundación de la actual, sería un beneficio grande para la economía de Valledupar”.

El actual mercado público de Valledupar es una edificación obsoleta que no cumple con la normativa vigente en términos de salubridad, sismo de resistencia y otros aspectos técnicos”: definió Santiago Valencia, gestor social del proyecto, por parte de La Nacional.

El vetusto mercado de los años 70 fue en su momento de un diseño e impacto fenomenal. Lo proyectó el arquitecto vallenato Rodrigo Castro Palmera.

Esta vez, Gobernación y Alcaldía, en la llave Franco Ovalle – Tuto Uhía, unieron esfuerzos para diseñar con la Universidad Nacional, por $2.850 millones, el mercado, las plazas de Valledupar y Patillal y la Casa en el Aire. Las últimas se ejecutaron y el de mayor alcance ha quedado en el limbo. En su momento, hace 4 años, se lanzó su innovador diseño y se prometió hacerlo; costaba $ 50.000 millones. Va desde la parte atrás del Estadio y el actual mercado hasta la Avenida Francisco Salguero y sitio de la inconclusa galería de La Granja (antiguo Idema).

Un proyecto de esa magnitud requiere cofinanciación de los diferentes niveles del sector público territorial, Alcaldía y Emdupar, Gobernación y la nación, pero también el compromiso y mayor interés del sector privado. Entre estos, los actuales usuarios del viejo mercado. Si hay voluntad se estructura y se invita a inversionistas y gobiernos a poner ‘los reales’.

En esos proyectos se recupera la inversión por venta de locales y arriendos y avisos de publicidad; son proyectos comerciales, se abren restaurantes también. En el mundo son en realidad grandes centros comerciales frecuentados por turistas. Si un lugar maneja alimentos debe ser lo más ordenado y limpio.

Es un proyecto que genera empleo e ingresos, la logística y el abastecimiento de la ciudad, promueve el comercio y la agricultura, y se convierte en un atractivo lugar de renovación urbana de un vasto sector.

Este, como el Ecoparque en los 8 kilómetros del río Guatapurí, bordeando la ciudad, es el segundo gran macroproyecto que EL PILÓN hace visible, como proyecto estratégico de transformación de ciudad.

Categories: Editorial
Redacción El Pilón: