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Las aves perdidas de nuestra región vuelven a volar

Ha sido una maravillosa sensación la que nos ha dejado el congreso internacional realizado en la Universidad Nacional sobre las aves de nuestro departamento y en general de la región que delimita nuestra Sierra Nevada.

“El Cesar con cerca de 700 especies de aves y rodeado por dos centros de endemismo como el Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta fue el epicentro del foro ‘Entre aves perdidas, endémicas y amenazadas: hacia la conservación ornitológica del Cesar’, celebrado el pasado lunes 4 de marzo en la Sede de La Paz. Una oportunidad para departir con expertos, y no tan expertos…”, nos dice Elquin Toro, secretario General de la sede.

Con cámara en mano y pasión por nuestra riqueza natural y ambiental ha impulsado la actividad de observación, descubrimiento, investigación de esas especies, que de forma exclusiva se dan en nuestra vecina mole montañosa, la Sierra Nevada de Santa Marta, que con otros coterráneos –como lo recordara ayer el exconcejal ambientalista Víctor Martínez en columna en este diario- habitualmente la llamamos la Sierra Nevada de Valledupar, para hacer ver que también es nuestra y la debemos proteger.

Cuenta hoy Toro en nuestras páginas que se realizaron interesantes ponencias que destacaron la importancia de las aves de la región para el mundo. Los ornitólogos de American Bird Conservancy – ABC; del Programa de Aves Perdidas de ABC.

“SELVA desplegó cartografías y datos ordenados de la Sierra y la Serranía del Perijá, subrayó sus diferencias con otros ecosistemas y lanzó provocadoras hipótesis sobre las razones del endemismo local”. Llama la atención que SELVA reconoció un sesgo hacia la investigación en el flanco noroccidental descuidándose el suroriental, en cuya área – cuenca del Guatapurí- fue descubierto el “colibrí de Santa Marta”.

“Simons en 1879, Carriker en 1946 y un ejemplar capturado en San Lorenzo en el 2010 eran los hallazgos previos de la ciencia occidental (…). Solo tres momentos aislados en más de 140 años. El minucioso estudio de los textos, mapas, rutas e individuos en colecciones repartidas en museos, permitió seguir la huella de las expediciones precedentes (…)”, recuerda Toro, que fotografió al colibrí cuya muestra fue abierta para conocimiento actual del público regional en la sede de la Universidad.

Fue sugerente el título ‘Las especies de aves que nacen perdidas’, de la conferencia del profesor Andrés Cuervo, curador de la colección de aves del Instituto de Ciencias Naturales de la UNAL y la interesante del profesor Alberto Lara, los que juntos en el 2010 volvieron a encontrar el colibrí en la Sierra.

Concluye Elquin Toro en su escrito hoy en EL PILÓN: “… lo más relevante de este intercambio de saberes fue la potente sensibilización de los asistentes sobre el inmenso valor de la biodiversidad del territorio, que tenemos el privilegio de habitar, pero que muchas veces desconocemos. Para minar ese olvido, el foro aportó la idea de cambiar el nombre común de esta ave y llamarlo Colibrí de Guatapurí, lo que denota la importancia de realizar estos eventos para la significación de lo local, con una perspectiva global”.

Definitivamente. Un real sustento científico y de nuestra ‘historia natural” que hace de cualquier programa de turismo natural y de avistamiento de aves, una experiencia diferente.

Categories: Editorial
Tags: avesCesar
Ketty Gutierrez: