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La reforma de la reforma

La Constituyente de 1991, al expedir la nueva Constitución, dispuso que “la explotación de un recurso natural no renovable causará, a favor del Estado, una contraprestación económica a título de regalía” y fue respetuosa de los derechos adquiridos por parte de las regiones en donde se da dicha explotación.

Posteriormente, con el Acto legislativo 05 de 2011, aduciéndose por parte del ex presidente Juan Manuel Santos que como la Constitución de1991 consagró que el subsuelo es del Estado, es decir, “de todos los colombianos” las regalías debían beneficiar por igual a todas las regiones del país. De allí que el ex ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri planteara la necesidad de esparcir “la mermelada en toda la tostada”.

Pero, hubo una razón más poderosa para proponer esta reforma: “con el boom minero y la bonanza que se espera que pueda venir en los próximos años, las regalías van a aumentar de manera sustancial, de manera que hay que cambiarles la gobernabilidad”. Y cuando habla de “cambiarle la gobernabilidad a esas regalías”, de lo que se trataba era de redistribuirlas, como en efecto se hizo.

Pero, los cálculos y proyecciones del Ministro estaban muy alejadas de la realidad, justo cuando él planteaba la “bonanza” que se esperaba fue cuando los precios del petróleo, el carbón, el oro y con ellos las regalías se vinieron a pique también. Basta con destacar que mientras, según Echeverri, entre 2012 y 2020 se recibirían por concepto de regalías $94.8 billones, más del doble de lo recibido entre 2000 y 2011, con la entrada en vigencia de esta el ingreso por concepto de regalías en lugar de incrementarse cayeron año tras año.

Con esta reforma del régimen de regalías los perdedores fueron los departamentos y los municipios del país en donde operan las empresas que explotan los RNNR, así como los municipios portuarios por donde se transportan, que pasaron de recibir, en promedio, el 74% de la totalidad de las regalías en forma directa, a recibir sólo el 10% como asignación directa.

De allí la imperiosa e inaplazable necesidad de reformar la reforma que se introdujo al régimen de regalías. De lo que se trata es de barajar para volver a repartir juego, eso sí sin cartas marcadas. Como afirmó la Ministra Suárez, “estamos devolviendo el péndulo y yo espero que esta reforma sea el equilibrio justo, en donde hay más plata para los productores de manera importante y para los no productores también”.

Cabe preguntarse, cómo van a hacer para que haya “más plata” para los productores sin menoscabo de los no productores. La Ministra de Minas y Energía es la encargada de absolvernos este interrogante, como ella misma lo dice, los mayores recursos para unos y otros provendrán del ahorro, “se ahorra menos”. De esta manera, los municipios y departamentos no productores “mantendrán su participación en el Presupuesto de regalías”. ¡Así de claro!

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