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La leyenda vallenata

Ya me he referido al tema con anticipación y me motiva porque se ha dado y se sigue dando una gran confusión pues cuando se señala Leyenda Vallenata no es lo mismo que Festival de la Leyenda Vallenata, la primera es una festividad religiosa y el segundo un evento folclórico, musical.

El Festival es un evento de reciente creación, y los hechos fundantes de la Leyenda son sucesos supuestamente ocurridos veintiséis años después de fundada la ciudad de Valledupar, es decir en 1576, y con más precisión, durante los días 28 y 29 de abril.

Existen varias versiones. Conozco por lo menos tres escritas y además las que se narran oralmente con las variaciones que el gusto del versionista le quiera añadir.

Hay confusión y temo que en cualquier momento se termine aseverando disparatadamente que para esas épocas existía un cacique tupe que se llamaba Darío Coroponaimo y un español de nombre Alfonsillo que enamorado de una mestiza conocida como “La Polla” provocó una guerra en la que los peces de una laguna se tragaron a una virgen.

Y una leyenda no es más que un relato que tiene más de maravilloso que de histórico o cierto. Yo lograría fantasear una, pero también podrían ser hechos ciertos o una mezcla de las dos, que es lo que creo. De todas maneras, una cosa sí es verdad: en la narración: los indígenas son los malos, los españoles los piadosos y la Virgen del Rosario estaba de lado de los ibéricos y es por ello que sospecho que a ese cuento le falta un pedazo.

Esa fábula, en una de sus variantes, culmina con la resurrección de unos soldados, envenenados por los indios quienes alegaron atrocidades cometidas por los españoles. En esa quimera, que la Iglesia católica debería rectificar clara y tajantemente, se atribuye a la Virgen, la del Rosario, haber revivido a una soldadesca asesina que al instante hicieron prisioneros a los aborígenes y se los llevaron a Valledupar en donde se tornaron “buenos” y la adoraron. Y la otra asevera que los infantes reales una vez recuperados de las dolencias intestinales (que les produjo el barbasco) -resucitados, acorde al relato-, no dejaron un solo nativo vivo y se produjo lo que hoy se conoce como una masacre, en este caso un etnocidio. ¿Qué otra cosa podría esperarse de unos guerreros del talante de los conquistadores?

Si se interpreta o se le da significado literal a esa historia o leyenda tal y como está relatada encontramos, absurdamente, a una Virgen, a la propia madre de Jesús, el Hijo de Dios, reviviendo a unos blancos que tuvieron la oportunidad de tomar venganza y asesinar a sus enemigos o en el mejor de los casos sometiéndolos a su credo religioso mediando la vejación y la fuerza y eso hoy ni como cuento cruel debe ser narrado, por lo que opino que la Leyenda Vallenata, debe ser reinterpretada ya que no veo el motivo para estar celebrando regocijadamente todos los abriles la muerte en masa o como mínimo el sometimiento violento de unos semejantes, habitantes ancestrales de sus tierras.
Creo que la Iglesia católica debe reflexionar y así como valientemente ha pedido perdón por más de una equivocación creo que esta ocasión amerita esa reflexión.

Jaime García Chadid

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