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La II Cumbre de CELAC – La Habana

Por Imelda Daza Cotes

Acaba de realizarse la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe(CELAC) en La Habana. Hicieron presencia 31 de 33 mandatarios de la región, también asistieron José Insulza, primer secretario de la OEA y Ban Ki Moon, secretario general de la ONU.

Los temas expuestos y debatidos estuvieron relacionados con los problemas y urgencias de Latinoamérica: Combatir el hambre, la pobreza y la desigualdad es un propósito común. Se reconocieron los avances al respecto; sin embargo, la desigualdad prevalece. En Latinoamérica la diferencia entre ricos y pobres sigue siendo abismal, la mayor del mundo.

Partiendo de que la región cuenta con un tercio de las reservas de agua dulce, con el 12% del área cultivable, con el 21% de los bosques naturales y con un elevado porcentaje de las reservas minerales no renovables del planeta, se insistió en la necesidad de ejercer soberanía plena sobre los recursos naturales y replantear las relaciones con las empresas transnacionales.

Se reconocieron los beneficios de la inversión extranjera pero se advirtieron los peligros de los abusos y ganancias desmedidas.

La incorporación plena de Puerto Rico a la comunidad latinoamericana y la superación de su situación colonial fue respaldada por todos.

La Cumbre fue exitosa. CELAC se fortaleció como Foro, como espacio político común y como actor político. Se reafirmó la unidad en la diversidad y la integración latinoamericana y caribeña como el camino para la región. Van quedando por fuera EEUU y España que han perdido influencia en la zona.

Un protagonista destacado en este evento fue, sin duda, el simpático e irreverente José “Pepe” Mujica, presidente de Uruguay. Un luchador político, como él mismo se define, uno de los IMPRESCINDIBLES (dice Brecht), comprometido con la paz de Colombia y del mundo.

Mujica reiteró muchas de sus verdades: “El desarrollo no es sumar riqueza y aumentar consumo. No. Es luchar por la felicidad humana”, “Vivir mejor no es tener más, sino también ser más feliz”. Enseguida recordó que “Para vivir hay que tener libertad y para tener libertad hay que tener tiempo”
Sobre la integración dijo: “La globalización es un hecho que va camino al desastre si no somos capaces de crear un programa de conciencia.

Para tener peso en el mundo tenemos que juntarnos. Si la humanidad no es capaz de pensar como especie, si sique pensando apenas como país y dentro del país como clase social, pensando sólo en lo nuestro, entonces la civilización está condenada”.

Finalizó su intervención con una arenga: “Los únicos derrotados en la vida son los que dejan de luchar, de soñar y de querer. Hay que ser inconformes, reformistas crónicos, perseguidores de utopías….”

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