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La iglesia de Valencia, en pasión hacia el calvario

La iglesia de Valencia cumple 320 años y está viviendo su calvario. Hace 16 años la administración municipal no le hace mantenimiento, a pesar de la reiterada solicitud de los hermanos Nazarenos. Si no hubieran levantado estos unos aportes y trabajos de la comunidad y de algunas fincas vecinas, hace unos meses, como la reforestadora Pameca S.A (herederos de Pedro Castro Monsalvo), que donó la madera para un soporte extraordinario del techo, ya se hubiera caído. La fundación Aviva varias veces lo pidió infructuosamente a la administración de Tuto Uhía.

Ya  que desde 1992 el Ministerio de Obras y Transporte y el fondo de liquidación de bienes nacionales, bajo el mandato del coterráneo Jorge Bendeck Olivella, la entregó para su conservación y mantenimiento al municipio de Valledupar, en cabeza de Rodolfo Campo, junto a la de Badillo, después de haberse realizado por el gobierno central una inversión millonaria, en aquella época, de $230 millones; antes  erigida en Monumento Nacional. Posteriormente en 2004, adecuándose al nuevo marco normativo, se declaró como  Bien de Interés Cultural de La Nación (BIC).

Con estos tremendos aguaceros, por su fragilidad estructural de la cubierta y de soporte, está a punto de colapsar.

El deterioro es notable, principalmente en el tejado, en el altar de la Dolorosa, causándole daños en la imagen y ornamentos, el sistema eléctrico, los retablos de Jesús Nazareno y de la Inmaculada Concepción. Estos daños han empeorado las goteras del precioso inmueble.

Las reparaciones que se le hagan deben estar autorizadas por el Ministerio de Cultura. El presidente de la hermandad de Jesús de Nazareno, Abelardo Gómez, indicó que la resolución Nº 16941 de 2020, dio las guías de la remodelación.

“Ahora el Ministerio es claro, da los direccionamientos para la remodelación y las recomendaciones para hacerlo, dice que se deben hacer la limpieza de bajantes y canales, reemplazo de tejas, reposición faltante de tejas de barro, retiro de plantas parásitos, entre otras”, dice Gómez. Lo propio manifiesta el presbítero Eric Julio Morris, a cargo de la Capilla, en representación de la Diócesis de Valledupar.

Agregó que estas remodelaciones son locativas y que el Ministerio de Cultura hará acompañamiento preservando la originalidad.

El  jefe de Cultura de Valledupar, Carlos Liñán, afirmó que al ser BIC las limitaciones del Ministerio no eximen que se pueda realizar mantenimiento rutinario cada seis meses, por parte de la comunidad en general. Pero la comunidad pobre de Valencia no puede asumir unas reparaciones que van más allá de las ‘locativas’ y que por concepto técnico de la secretaría de Obras en carta al Ministerio el 25 de agosto, requiere el cambio de todo el techo, coincidiendo con los informes de restauración adelantados por Aviva.

Urge a la Alcaldía buscar recursos propios, o  acceder a fuentes de regalías, transferencias nacionales de educación y cultura; los de estampilla, a recursos de impuesto al consumo de la gobernación, y a algún apoyo de Bogotá, para salvar este emblema espiritual y cultural de los vallenatos.

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