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Jóvenes de la comunidad y del colectivo Farc en el Cesar trabajan en ‘Son de Paz’

En manos de los jóvenes está una semilla de reconciliación que crece positivamente en territorios como San José de Oriente, en el Cesar. Cortesía

Clases de música, talleres de fotografía, danza, teatro, comunicación digital y un cine club itinerante, son algunas de las propuestas que tiene un grupo de jóvenes para buscar la reconciliación entre los excombatientes de las Farc y su comunidad vecina y, además, para fortalecer capacidades entre la población del corregimiento de San José de Oriente, del municipio de La Paz, en el Cesar.

El proyecto, que empezó a formularse desde el año pasado, terminó de elaborarse este miércoles 15 de mayo durante una sesión de trabajo realizada en la biblioteca del barrio Betania, y que fue, en sí misma, un ejercicio de reconciliación.

Este miércoles los jóvenes, entre los 14 y los 29 años, trabajaron todo el día en la elaboración de la oferta de la Escuela y analizaron cómo este espacio puede ayudar a la comunidad a resolver sus principales problemáticas y, a la vez, cómo el proyecto puede ser útil para fomentar e incentivar la reconciliación, para ayudar a los jóvenes a fortalecer y/o construir su proyecto de vida, alejado de la violencia, y para el rescate de la memoria de esta región del país, tantas veces golpeada por el conflicto armado.

Los protagonistas de esta historia son los jóvenes de la fundación Construyendo Sueños hacia la Paz, de la comunidad San José de Oriente, y los jóvenes del Colectivo de Comunicación La Rotativa, del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación, ETCR, de San José de Oriente, en donde habitan los excombatientes de las Farc y sus familias en el municipio de Manaure, Cesar.
Estas dos organizaciones juveniles, la Rotativa y Construyendo Sueños hacia la paz, trabajan en el proyecto que han denominado Escuela de Formación Son de paz, con el que buscan, a través de la cultura, aportar un granito de arena al posconflicto.

Construyendo Sueños

Juan Eleiser Arias, director de la Fundación Construyendo Sueños hacia la paz, explicó que se trata de “construir de un punto de encuentro, una especie de casa de la cultura, donde los jóvenes de Farc y de la comunidad puedan relacionarse y apoyarse a través de la música, la danza, el teatro, la fotografía y las comunicaciones”.

La fundación trabaja, a través de la cultura, en prevención de consumo de sustancias psicoactivas, violencia de género, embarazo adolescente y desarrollo ambiental, pero esta es la primera vez que trabaja con excombatientes y sus familias.
Trabajar con excombatientes ha sido gratificante, dicen los jóvenes de Construyendo Sueños hacia la paz, aunque no niegan que al principio la relación fue difícil.

“Al principio fue un poco tenso, porque aún hay muchas imágenes en nuestras mentes del momento de la violencia, pero también es una experiencia enriquecedora, porque pude ver en sus ojos la esperanza y su deseo de construir desde el diálogo y alejados del conflicto que tanto mal nos ha hecho a todos”, dice Duvan Suárez, parte de la Fundación.

La Rotativa

Para los jóvenes del ETCR la experiencia también ha sido positiva. Obet David, uno de los integrantes de la Rotativa, de 20 años e hijo de un excombatiente de Farc, dice que este proyecto es muy importante para ellos, porque les ha permitido relacionarse con la comunidad y trabajar por no ser estigmatizados. “Nosotros queremos que no nos miren como bichos raros, qué sepan que aquí (en el ETCR) también vivimos civiles y que sepan que nuestros familiares le están apostando genuinamente a la paz. Yo creo que este proyecto nos ha dado oportunidad de que nos conozcan y ahora de construir juntos para apoyar la paz”.

Obet toma fotografías, graba videos y está recibiendo capacitaciones en comunicación impartidas por Farc y por periodistas de la ciudad de Valledupar, que se han comprometido con el proyecto por gestión e iniciativa de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas. Él hace parte de la Rotativa, que a su vez es el equipo de prensa del ETCR.

“Para tener una verdadera paz debemos tender puentes y estrechar lazos de amistad con la comunidad de San José de Oriente, que es la comunidad más cercana al ETCR, por eso me interesa tanto el proyecto que estamos haciendo con los muchachos de Construyendo Sueños hacia la paz”, agrega Obet.

Las instituciones

La idea de crear una escuela de formación cultural entre excombatientes y la comunidad nació el año pasado, luego de la visita del cantante Cesar López al ETCR de San José de Oriente. Allí, López notó el interés de los jóvenes por la música y se ofreció a donar unos instrumentos con el acompañamiento de la Misión de Verificación de la ONU, que había acompañado su visita.

Con esta idea, se vinculó, por sugerencia de López, al Programa de Desarrollo y Paz del Cesar, que generó canales de diálogo con la comunidad, con instituciones y con los excombatientes de Farc con quienes se empezó a trabajar en un proyecto formal. Así empezaron las reuniones en la oficina del Programa de Desarrollo y Paz del Cesar, en la oficina de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Valledupar, en el ETCR de Tierra Grata y en la Biblioteca de San José de Oriente, en la Paz, Cesar, donde se fue formando una relación entre los jóvenes.

“Aunque inicialmente se pensó en crear una escuela de música en el ETCR, la idea se compartió con algunos amigos e instituciones, y con los jóvenes de la comunidad de San José de Oriente y los jóvenes de FARC, y así empezó a tener un valor agregado y se fue adecuando a las necesidades de las comunidades”, dice Amaury Padilla, director del Programa de Desarrollo y Paz del Cesar.

Pronto la idea empezó a trascender el tema de la música para convertirse en un espacio de reconciliación donde los jóvenes del ETCR con los de la comunidad buscan darle un uso creativo a su tiempo libre a través del aprendizaje de las artes, la danza, la cultura, la literatura y también como un ejercicio comunicativo.

Después de varios talleres, la idea se convirtió en proyecto y hoy es la bandera de estos jóvenes que están en la tarea de buscar financiación con la idea de garantizar el funcionamiento de la escuela por lo menos durante un año y de iniciar sus talleres de inmediato con los recursos que tienen a la mano.

Aunque Son de Paz aún no tiene sede, ya tiene un grupo de jóvenes ofreciendo talleres a la comunidad y trabajando en equipo con ganas de aportar a la paz. Este proyecto es acompañado por la Misión de Verificación de las Naciones Unidas y el Programa de Desarrollo y paz del Cesar, y tiene como aliados a los funcionarios locales de ONU Derechos Humanos, la Comisión de la Verdad y la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, ARN.

Por Jorge Quintero / Misión ONU

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