Este martes 25 febrero, desde el Hospital Policlínico Gemelli de Roma, el papa Francisco aprobó la canonización del beato venezolano José Gregorio Hernández, conocido como el “médico de los pobres”, siendo este el primer santo católico de origen venezolano y estrechamente ligado a Colombia por el resaltante número de fieles que tiene a lo largo del territorio nacional.
De acuerdo con el Vaticano, el Sumo Pontífice aprobó los votos favorables de la Sesión Ordinaria de los Padres Cardenales, y Obispos miembros del Dicasterio para las Causas de los Santos para esta canonización. Así mismo, convocó a un consistorio para definir la fecha en la que se hará la ceremonia que lo oficializará como santo.
Esta noticia fue recibida con mucha alegría por vallenatos y venezolanos que creen fielmente en el “médico de los pobres”. Yamile Matheus, oriunda de la ciudad de Maracaibo y miembro de la Fundación María Camino a Jesús, confirmó al diario El PILÓN la profunda advocación que se le tiene a ese beato, próximamente santo, en el vecino país.
“Desde su beatificación en el 2021 hemos estado orando para que el santo padre aprobara su canonización. Dios permitió que se diera ese paso que significa un bálsamo en medio de la tristeza del pueblo venezolano. Esto nos demuestra que el señor está extendiendo su gracia por nuestra tierra y qué mejor manera de nosotros darnos cuenta que con la santificación de José Gregorio Hernández, nuestro primer santo”, comentó Matheus.
El amparo de un país que sangra
Matheus, que se encuentra en Valledupar a razón de una peregrinación, explicó que, en Venezuela, Hernández es el “padre de los enfermos” de aquellos moribundos que en la precariedad de los hospitales piden un milagro que les dé la sanación.
“En Venezuela el sistema de salud está deteriorado, la gente se muere porque no tienen para comprar medicinas, lo único a lo que uno se aferra es a José Gregorio, nuestro santo. Tenemos universidades con su nombre como la Universidad José Gregorio Hernández en Maracaibo, colegios y actividades en su honor”, aseguró Matheus.
En ese sentido, monseñor Raúl Biord, arzobispo de Caracas, manifestó que es un hecho histórico para el pueblo venezolano y un reconocimiento a la vida ejemplar y a las virtudes heroicas de un hombre que dedicó su existencia a aliviar el sufrimiento humano y a transmitir un mensaje de amor y esperanza. Acotando así que está a la espera de que se decida la fecha para la ceremonia de canonización y en Caracas realizar una misa solemne en honor a José Gregorio Hernández.
El Cesar también le ora
En las tiendas de artículos católicos de la ciudad de Valledupar, se encuentran muy fácilmente estatuillas e imágenes de un hombre con traje y bombín, conocido en Latinoamérica y de manera especial en Valledupar como el médico trujillano José Gregorio Hernández.
Esto se debe a la migración de colombianos a Venezuela, en la segunda mitad del siglo XX, y viceversa, en las primeras tres décadas del siglo XXI, lo cual provocó que un significativo número de colombianos lo conocieran y se extendiera la fe en él por sus milagros y favores que le son atribuidos en ambos países.
“Doña Miriam”, como es conocida en el barrio El Carmen, es una de esas fieles devotas que encomienda su salud a José Gregorio y lo llama “su médico de cabecera”. Esta mujer de 60 años de edad que se considera así misma como católica, apostólica y romana, manifestó que ha llegado a los 60 años porque José Gregorio lo ha querido.
“Yo sufría mucho del corazón de joven. Me daba taquicardia y no me podía exaltar mucho, pero todo eso cambió cuando conocí a mi médico de cabecera, porque así lo llamo. Hace 20 años, un padre al que no le recuerdo el nombre, me regaló una estampita de José Gregorio, y me dijo que cuando me sintiera mal pegara la estampa en mi pecho y se me pasaría. Desde ese entonces lo hago y gozo de buena salud”, relató con convicción esta vallenata.
Esta abuela de cinco nietos, aseveró que como pocos no cuenta con un altar o una figura, aunque aseguró que en muchas ocasiones estuvo a punto de comprarlas, pero no lo hizo porque la estampa que aún conserva en una envoltura plástica, es la que la ha acompañado en todos estos años y a la que siempre se ha aferrado para pedir por la salud de sus hijos y nietos.
¿Quién era José Gregorio Hernández?
José Gregorio Hernández nació en 1864 en la pequeña localidad de Isnotú, en el estado Trujillo, centro-oeste de Venezuela, a muy corta edad se destacó en los estudios y fue enviado a Caracas, donde se graduó en Medicina con excelentes calificaciones en la Universidad Central, UCV.
Completados sus estudios, prefirió regresar a su pueblo natal para atender allí a sus pacientes. Los médicos rurales como él tenían que lidiar en la Venezuela de finales del XIX y comienzos del XX con enfermedades como la tuberculosis o el paludismo, muy extendidas entre la población.
Debido a su inteligencia y dedicación, Hernández obtuvo una beca para completar sus estudios en París, en donde conoció avances que llevaría a su país, pues se le atribuye que fue quien introdujo el microscopio y haber sentado las bases de la bacteriología y otros campos científicos hasta entonces apenas desarrollados en Venezuela.
Criado en un hogar religioso también heredó una profunda fe católica por lo que intentó dos veces ordenarse como sacerdote. En 1908 fue admitido en el monasterio de Cartuja de Farneta, en la Toscana, Italia, pero a los pocos meses mostró síntomas de una enfermedad respiratoria que aconsejaron su regreso a Caracas.
Un segundo intento fue en un seminario romano en 1913, que terminó de la misma manera. Ya asentado en Venezuela desarrolló una amplia labor clínica e investigadora, e incluso completó un tratado de filosofía. Posteriormente el 29 de junio de 1919 murió atropellado en una calle céntrica de Caracas por uno de los pocos automóviles que circulaban por la ciudad en aquel entonces.
La lucha por su santidad
Una vez fallecido, nació el mito, y el culto a su figura, lo cual llevó incluso a perjudicar su proceso para ser canonizado debido a que su imagen ha sido utilizada para rituales de brujería y de espiritismos en el que era venerado como un ser todopoderoso, lo cual va en contra de los parámetros establecidos por la Iglesia católica para la canonización.
Pese a la enorme popularidad de Hernández y a que las autoridades religiosas venezolanas iniciaron los trámites para su beatificación en 1949, apenas fue en 1985 que el Vaticano lo declaró “venerable”, iniciando así su proceso de canonización.
En abril de 2021, en medio de la pandemia de la covid-19, se celebró la beatificación del llamado “médico de los pobres”, una ceremonia cerrada que se llevó a cabo en Caracas a la que sólo asistieron unas 150 personas.
En 2020, el doctor Lepoldo Briceño-Iragorry, miembro de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, declaró a BBC Mundo que “en parte del pueblo hay una visión distorsionada de su figura, que se ha asociado con rituales de santería y ha sido aprovechada por algunos charlatanes, lo que hizo demorarse la beatificación”.
En zonas populares de Venezuela, Colombia y otros países de América Latina, centros que dicen practicar medicinas alternativas utilizan la figura del doctor Hernández en sus sesiones, lo que retrasó su beatificación.
Los milagros
Uno de los milagros más recordados es el de Yaxury Solórzano, una niña de 10 años que, en 2017, recibió un disparo en la cabeza durante un asalto. Los médicos pronosticaron secuelas neurológicas severas o incluso la muerte.
Sin embargo, tras las fervientes oraciones de su madre a Hernández, la niña se recuperó de manera inexplicable, sin ninguna discapacidad. Este milagro fue reconocido oficialmente por el Vaticano y allanó el camino para su beatificación en 2021.
“La madre de la niña, al enterarse de que el especialista realizaría la cirugía a su hija con pronóstico reservado, le pidió a José Gregorio, de quien es muy devota, que le salvara a su hija. Ella asegura que el Venerable le dijo: ‘No te preocupes, que tu hija va a salir bien’, y que después comenzó a sentir una paz que no había sentido desde el incidente”, se lee en el testimonio presentado por la iglesia.
Así mismo, el milagro del empresario venezolano Gonzalo Morales Divo quien sufrió una falla multiorgánica donde se comprometieron su corazón, el hígado, los riñones y el cerebro. Los médicos tuvieron que mantenerlo durante semanas en coma inducido para prevenir un derrame cerebral. Durante ese tiempo, el paciente aseguró que vio la imagen de José Gregorio Hernández en dos ocasiones.
Meses después, luego de varias sesiones de fisioterapia, el empresario empezó a caminar, a hablar con mayor soltura, hasta encontrarse en la actualidad totalmente recuperado.
Por Namieh Baute Barrios