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¡Galán vive!

Coincide el reconocimiento de la personería jurídica del Nuevo Liberalismo, con la necesidad que tiene Colombia de un nuevo liberalismo. Un partido que le apueste a la modernización de las costumbres políticas, pero que no deje a un lado los principios reivindicatorios de las minorías y la perenne lucha contra la desigualdad, la pobreza y la injusticia social.

Vuelve a la vida política el partido creado por Luis Carlos Galán, cuya sola mención estruja el sentimiento patrio. La lucha por su revalidación legal fue ardua y llena de tormentosos capítulos, no obstante, su bandera, la misma que un día en medio del dolor fue entregada a Cesar Gaviria y que hoy tiene tantos remiendos, regresa finalmente a casa, para desde allí, contribuir al fortalecimiento de nuestra maltrecha democracia.

Y es que no son los mejores tiempos para los partidos políticos, pues dejaron de importar postulados ideológicos y propuestas programáticas a largo plazo, hoy la decisión política se cuece desde liderazgos individuales; poco o nada importa el símbolo de partido que aparezca de fondo en el entarimado.

Las miradas todas, se concentran en las movidas que harán los herederos Galán, pues en sus manos está, la posibilidad de constituirse en una apuesta seria, democrática y organizada para la política y el bienestar de nuestro país, y no en una simple empresa expedidora de avales donde el interés comercial y particular sea lo único que los mueva.

La ciudadanía en su gran mayoría no cree en la política y mucho menos en los políticos, los reiterados golpes recibidos hacen que ya no se quiera poner la otra mejilla. Por eso el voto ha terminado siendo rebelde o negociado, pero sin mayores pretensiones, pues la historia reciente nos invita a eso, a no tener demasiadas expectativas, aunque siempre en el fondo, nos mantengamos a la espera de un nuevo liderazgo capaz de dejarse mover por el amor al pueblo y no por los odios mezquinos de las individualidades.

Ojalá los hermanos Galán entiendan rápido que lograr la personería jurídica del Nuevo Liberalismo no es el fin, sino el medio a través del cual se puede ofrecer a Colombia una propuesta diferente que renueve y reivindique la política, que se sintonice con la gente y que genere esperanza.

Todo parece indicar que el nuevo partido llegaría a fortalecer a la coalición de centro, y junto al movimiento En Marcha, se constituirá en la opción política que aglutine a los miles de liberales que han abandonado las toldas de su otrora colectividad en razón al reprochable e incoherente liderazgo del ex presidente Cesar Gaviria. Pareciera que la historia de 1979, cuando se fundó el Nuevo Liberalismo se estuviera repitiendo, es innegable la necesidad de una fuerza disidente del Partido Liberal que reencause la autentica línea liberal en nuestro país.

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Rodney Castro Gullo: