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Florencia, un tesoro de la humanidad 

Recorrer Florencia te retrotrae, te incorpora en una época trascendental de la historia del mundo: El Renacimiento y todo su estallido artístico. Esta ciudad es considerada una de las cunas mundiales del arte y de la arquitectura, como también, una de las más hermosas del mundo, ubicada a orillas de río Arno, un caudal que impacta por su paleta de colores verdes y azules; sus numerosos puentes, en especial el Ponte Vecchio; además de los artistas que trabajan al aire libre para darle un toque especial y diferente a la capital de La Toscana, una de las 20 regiones que conforman la República Italiana. Para cualquier persona es una experiencia increíble, pero aún más para un artista, como yo, siempre con deseos de conocer en detalle lo hecho por los maestros para consolidar el proceso creativo. Y es que cada pequeño rincón oculto de la ciudad, te sugiere parte del pasado y la genialidad artística, convertida en torres, plazas escénicas, iglesias, esculturas y puentes. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982, donde se destacan obras medievales y renacentistas como la Catedral de Santa María del Fiore, que tiene una gran cúpula con tejas de terracota que diseñó Brunelleschi y un singular campanario, diseñado por Giotto, parece hecho en porcelana; además, están el Baptisterio de San Juan, la Basílica de Santa Cruz, la Piazza de la Signoria, el Palazzo Vecchio y museos como La Galería Uffizi donde exhiben “El nacimiento de Venus” de Botticelli y “La Anunciación” de Leonardo Da Vinci, obras maestras que hacen parte del tesoro mundial, el Museo Nacional Bargello y la Galería de la Academia, que acoge la escultura más famosa del mundo, El David de Miguel Ángel, tallada en mármol, es una de las obras maestras de la historia del arte, por ello merece una mención especial, siempre será una referencia, soñaba con poder conocerlo, cuando estás frente a esta mole de más de 5 metros, que pesa más de 5 mil kilogramos, cuesta entender como el artista, con un cincel, haya logrado tanta perfección y detalle, es un desnudo explícito, que encarna la belleza y el predominio espiritual, pero también la racionalidad del hombre del Renacimiento. Es la representación del David bíblico que enfrentó y venció al gigante Goliat, justo antes del combate y está tallada en un solo bloque de mármol blanco de las montañas de Carrara, reconocido por su calidad, este había quedado abandonado en los talleres del Duomo, por más de 40 años. Fue estrenada el 8 de agosto de 1504, en aquella época, la estatua contenía elementos de oro, sobre todo en la base. Fueron necesarios 40 hombres, que tardaron cuatro días en transportarla.

La desnudez en esa época, era considerada un sinónimo de belleza y Miguel Ángel pretendía exaltar la figura humana en armonía con la naturaleza. Es tal el realismo de la obra que en el siglo XVI, uno de los primeros historiadores del arte, Giorgio Vasari, dijo: “Cualquiera que haya visto (el David) no tiene necesidad de ver ninguna otra obra de otro escultor, vivo o muerto”.   Muchas curiosidades lo rodean, entre ellas que ha sufrido daños a lo largo de los años, ha tenido accidentes. El peor fue en 1527, cuando en medio de una multitud, una silla golpeó el brazo izquierdo y lo rompió en tres puntos; el último ocurrió en 1991, cuando Pietro destruyó un dedo del pie izquierdo con un martillo. Pero siempre ha sido reconstruido.

Florencia es una muestra de cómo el arte puede convertirse en motor de desarrollo turístico, más de 5 millones de personas la visitan al año movidos por sus atractivos, es uno de los sitios de Europa con mayor manifestación de arte en sus calles. Para cerrar la visita, llegué hasta la Piazzale Michelangelo, una colina desde donde se puede ver una espectacular panorámica de la ciudad, concentra tanto arte y edificios monumentales que te permite diversos matices para contemplar su belleza. Florencia, un tesoro de la humanidad.

Por: JACOBO SOLANO C.

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