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Ever Montero, el joven al que un soldado dejó sin rostro con una ráfaga de disparos

Ever de Jesús Montero, víctima.

Sentado en un paraje solitario, el kankuamo Ever de Jesús Montero Mindiola, de 22 años de edad, no paraba de llorar. Encima tenía una capucha que cubría su rostro y alrededor hombres armados que de vez en cuando se acercaban a preguntar cosas que él no sabía. 

Pero presentía su muerte, de modo que buscaba piedad mediante el llanto ante el pánico extremo que sentía. Por ese motivo, siendo aproximadamente las 4:00 de la mañana del 30 de agosto del año 2003, el subteniente José Emiliano Moreno Trigos se acercó a donde el joven estaba. 

– ¿Eres guerrillero?, preguntó. 

-No. No me mate por favor, suplicó.

A Ever de Jesús Montero aquel hombre no le creía. Y en busca de que no arrebatara su vida, comenzó a comentar lo que todo el pueblo sabía, que la guerrilla estaba ubicada en el sector del ‘Mojao’, zona rural de Valledupar, a donde podía dirigir la tropa si querían.

Pero el militar no se convencía de su buena intención y pensó: «No. Yo no sé si él me está diciendo la verdad, no sé si él está utilizando esto para llevarme a un área preparada». De ahí que surgiera la petición transcendental: ¡Mátenlo! 

El soldado profesional Juan Carlos Soto Sepúlveda se encargó de materializar la orden, pero antes procedió a darle agua a Ever Montero.  

“Tenía el fusil dañado y no había podido bajar al batallón para que me lo cambiaran o lo arreglaran, y cuando voy a asesinar a Ever Montero se me fue una ráfaga, y ese muchacho…, lo dejé sin cabeza, lo asesiné y lo dejé sin cabeza, por eso nunca lo voy a olvidar”, recordó Soto Sepúlveda en una audiencia en la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. 

El joven sufrió 9 heridas de arma de fuego a corta distancia, tres de ellas en el cráneo. Los disparos marcaron el fin de casi veinticuatro horas de sufrimiento que comenzó a padecer Ever de Jesús Montero desde el 29 de agosto del año 2003 que fue raptado. 

EL PILÓN el 1 de septiembre del año 2003 registró la noticia del falso operativo del Ejército donde mataron a Ever Montero. 

LA RETENCIÓN

Ever Montero se encontraba en Valledupar para legalizar algunos documentos relacionados a la muerte de su padre, el corregidor Hugo Montero, asesinado varios meses antes, y al terminar, tomó un vehículo cerca a la Casa Indígena para regresar al corregimiento de Guatapurí, pero en el camino cuando el conductor se detuvo a abastecer el automotor, hombres armados se acercaron a registrar el carro y lo retuvieron.

Los paramilitares Mario José Fuentes Montaño, alias el Cole, y Geiber José Fuentes Montaño, alias El Ruso, obligaron a Ever de Jesús Montero a subirse a una camioneta sin placa y se lo llevaron ante la mirada de los demás testigos. 

Se dirigieron a Badillo donde lo entregaron a Leonardo Enrique Sánchez Barbosa, alias el Paisa, un jefe paramilitar que con antelación había acordado entregarlo al pelotón ‘Abelardo 3’ como un resultado operacional. 

El soldado Juan Carlos Soto recogió al kankuamo y lo llevó a donde estaban los demás compañeros para después darle muerte. 

[E]sta baja sí fue preparada porque teníamos días, meses que no íbamos a la casa (…) si podíamos dar una baja podían sacarnos de permiso rápido y teníamos 6 meses que no veíamos la familia (Sic)”, dijo Soto Sepúlveda, en la versión voluntaria que entregó el 30 de agosto de 2018.

Ever de Jesús Montero Mindiola fue presentado como un guerrillero no identificado que murió en el operativo ‘Antorcha’ ocurrido entre los corregimientos de La Junta y Patillal. La noticia del falso positivo fue registrada el 1 de septiembre de 2003 en el diario EL PILÓN. 

La familia recibió el cuerpo de Montero con el rostro desfigurado y uno de sus brazos destruido. “Mi hermano Ever de Jesús, entre siete hermanos, era el único hombre de la familia. Mi madre había puesto la esperanza en ese joven que se ganaba el día como jornalero y era un campesino de bien”, afirmó Danelis Bolaños, hermana de la víctima. 

LOS INVOLUCRADOS

En la Jurisdicción Especial para la Paz los militares Carlos Andrés Lora, José Emiliano Moreno y Juan Carlos Soto reconocieron los hechos. 

En el mes de abril del año 2016, el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Valledupar por este crimen condenó al exsubteniente José Emiliano Moreno Trigos, al excabo Carmelo Antonio Pacheco Ramírez y a los soldados Hugo Alberto Martínez Delgado, Juan Carlos Soto Sepúlveda y Jeiber Yecith de Ávila por los delitos de secuestro simple y concierto para delinquir agravado. 

La misma suerte consiguió el paramilitar Leonardo Enrique Sánchez Barbosa, alias el Paisa, condenado por los delitos de secuestro y homicidio en persona protegida. 

 El militar Juan Carlos Soto. 

Por Marllelys Salinas / EL PILÓN 

marllelys.salinas@elpilon.com.co 

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